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Mostrando las entradas etiquetadas como Palestina

Tres versiones de Judas (1).

Este fue uno de los cuentos de Borges que más me impresionó. Lo leí en el libro "Ficciones" cuando tenía catorce o quince y quedé deslumbrado por la inteligencia desatada del argentino, tan deslumbrado como un pobre conejo ante las luces del coche nocturno que lo aplastará. Les hago un resumen rápido: un teólogo alemán ensalza la figura de Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a Cristo y a su pequeña secta. La traición no solamente fue necesaria para la salvación de la humanidad, sino que, realmente, era el sacrificio extremo al que Judas, consciente de lo que hacía, tuvo que someterse. Para que se completara la profecía, Judas tuvo que asumir la condenación eterna. El teólogo lleva al extremo sus razonamientos: " Dios se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Riurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue J...

La fiesta de las salchichas.

Roberto comentó algo sobre la peli en un almuerzo. Así que cuando tuve que llevar a los muchachos al cine de Lorca, lo tuve claro. Y ellos también. Y resultó que la peli era más fuerte de lo que yo pensaba. Había más chistes y escenas sexuales de lo previsto. El resultado fue que a Antonio y a Ana no les gustó (se tapaban los ojos). A Lola, sí, y es que percibió que la cosa era muy adolescente y muy hormonal. Todavía no sé si hice bien llevándoles a verla; pero yo me lo pasé en grande. Espero no haberles traumatizado demasiado. Quizá de adultos se acuerden de esa salchicha que dice palabrotas y sueña con penetrar al panecillo, de ese irrigador vaginal enloquecido o de ese plan de pita que espera ser empapado por muchos aceites de oliva virgen. Los alimentos y productos del  supermercado “Shopwell’s” esperan que “los dioses” los elijan y los lleven a ese paraíso soñado. Descubrirán que la realidad ahí fuera es algo tan terrible que no puede ni imaginarse. O sea, que la...

Tablas por segundos.

En algunos medios, se habla últimamente del holocausto. O mejor dicho, de los chistes malos sobre él. Si, después de tanto esfuerzo ,  todo lo que han podido encontrar para comprometer a los nuevos concejales ha sido esto, los humoristas yiddish que flotan sobre los cielos de Polonia y los caricaturistas republicanos de las cunetas españolas deben estar meándose de la risa. Aunque me temo que los que siempre han mandado en nuestras grandes ciudades confían más en inesperados accidentes de bicicleta como arma política que en rebuscar en las hemerotecas del mundo virtual. En las últimas semanas he leído esta novelita breve ambientada en el holocausto. Se trata de la obra más celebrada del judío lituano Icchokas Meras (1934-2014), uno de los pocos  supervivientes de aquella comunidad. De adulto, se dedicó a la ingeniería y a la literatura como hobby. Según la wikipedia, escapó a Israel en 1972. Supongo que compré el librito de saldo porque en la portada y e...

Jerusalén.

He tenido la suerte de estar en Santiago y en Roma. Pero nunca he estado en el extremo oriental de ese eje mágico alrededor del que ha girado el espíritu de Occidente durante siglos: Jerusalén. Así que, como tantos otros en el pasado, me conformo con sucedáneos. Acudimos hace unas semanas al Hemisphèric, donde echan pelis   en pantalla esférica. Son documentales brillantes, entretenidos; pero cortos y caros.  Este era una producción de la franquicia National Geographic sobre la ciudad de las tres religiones. Y para evitar sofocos, tres bonitas adolescentes, una judía, otra palestina y otra cristiana nos hablaban de su barrio jerosolimitano , entre toma aérea y toma aérea. Todo muy correcto políticamente, sin pedradas y sin gases lacrimógenos. Como si el conflicto en Palestina se pudiera arreglar obviándolo o citando a los dioses por los que tantos hombres y mujeres han muerto. Me gustó el documental. En mi memoria, estaba la ambiciosa “Historia de Jerusalén”...

"Relatos salvajes" y "El hijo del otro"

En el despacho de un compañero, vi colgada esta hermosa foto. Mandela estuvo preso durante 30 años. Cuando alcanzó la presidencia, su motivación principal fue consolidar la democracia interracial en Sudáfrica. Renunció a toda posibilidad de venganza contra los blancos. En el mundo hispano, tenemos un caso parecido: el de Pepe Mujica, en el Uruguay. A través de estos personajes y de sus acuerdos y cesiones, sus países y sus partidos asumían el pasado  y aspiraban a una paz duradera, a una reconciliación sincera. A pesar de las sombras en la biografía de ambos, han devenido en símbolos de una bondad política imprescindible. La venganza, a diferencia de la justicia, provoca en el que la lleva a cabo un extraño placer, que procede de nuestros instintos más básicos. Como motivación irracional que es, solo conduce a un dolor mayor, incluso a una catástrofe, en un terrible proceso de acción-reacción. Pero es tan difícil evitarla, desdeñarla. Cada individuo transfiere su oscu...