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Mostrando las entradas etiquetadas como miedo

Personal shopper.

Kristen Stewart fue la protagonista de la saga “Crepúsculo”, aquel producto sofisticado para chicas adolescentes. Había romances, misterio, estética gótica que los padres podían aceptar, tíos buenos y la Stewart para que las consumidoras se identificaran con ella. Éxito asegurado. Inevitablemente, recuerdo lo que le gustaban a la brujita aquellas películas. Así que, en cuanto empezó la peli, reconocí a la Stewart y advertí que la cosa iba del lucimiento de la chica. Interpreta a una “personal shopper” que trabaja en París. Perdió un hermano gemelo y espera que le mande una señal desde el otro mundo. Así que hay una trama estilo güija un poquito inquietante. Pero solo eso, un poquito. Porque la cosa se hace pesadota y predecible. A mí me entró un poquito de sopor cuando se ponen a recitar unos textos de Víctor Hugo (padre). Algo que no me pasaba desde “El perro del hortelano” de Miró. Me sorprende ver que la crítica le ha gustado bastante. Supongo que, omo en cualquier otro negoc...

Las brujas de Zugarramurdi

Quizá, lo que más me ha gustado de Alex de la Iglesia es su única novelita publicada: “Payasos en la lavadora”. Narra las aventuras alcohólicas y estupefactas de su álter ego, el escritor Satrústegui, durante la semana grande de Bilbao. Aquellos que hayan vivido alguna vez esa extraña sucesión de días locos, alucinantes y alucinados, en los bares y en las barras de fiestas populares como San Fermín o las Vaquillas de Teruel, pueden dar fe de que el librito capta algo de todo eso. Esos días y noches  de felicidad demente, irracional, de sentidos y moral abotargados, de brutales y felices resacas. A favor de su obra cinematográfica, se puede decir que ha inventado algunas cosas interesantes. En concreto, un subgénero que parodia lo gore y lo gótico y que funciona bien en taquilla. Tratándose de cine español, es mucho decir. En contra, una característica de todas sus películas (al menos de las que yo he visto) que después de la primera media hora, la cosa va decayendo y ...

Lobo. (1994)

El domingo la vimos en la tele, en un canal temático. Nos pareció una cinta correcta, que lograba transmitir, sin demasiados efectos especiales, ese desasosiego que todas las pelis de miedo deberían tener, y que a menudo se convierte en un chiste malo. Nicholson hace de Nicholson, como siempre, y además hace de hombre lobo, con problemas en el trabajo y en casa. Es decir, lo normal en esta sociedad enferma. Por un momento, pensé que en este mundo ficticio y teatral que entre todos hemos construido, lo normal, lo razonable sería transformarse en un animal, como REALMENTE hacen los indios del peyote. Ser un lobo y aullar por la noche e intentar violar a la Pfeiffer y morderle el cráneo al jovencito trepa que nos quiere quitar el despacho. Luego se me olvidaron todas esas locuras y seguí disfrutando de la sopa de verduras de domingo que Amparo había preparado.