lunes, 20 de junio de 2016

X Concurso Literario de Alfambra.

Como otros años, publicamos los finalistas en nuestro Concurso Literario (del que se cumplen diez milagrosas ediciones):

En el blog de Francisco Ponce.

martes, 7 de junio de 2016

Amores y polvos.

Vimos consecutivamente dos películas sobre amor y sexo. Es decir, sobre el único tema del que se puede afirmar que es lo más importante en esta vida, sin miedo a hacer el ridículo. 


La primera fue una peli islandesa sobre un cuarentón gordo y calvo que aún vive con su madre y juega con soldaditos de plomo y la PlayStation. Se ha quedado en la primera adolescencia. La peli cuenta cómo va saliendo de ese agujero, que debe estar lleno de hombretones como él. El pobre es un pagafantas de ciento cincuenta kilos, que va aprendiendo sobre los demás y sobre las mujeres a cada paso, dubitativo, como un bondadoso pajarico caído del nido. El personaje es interesante y Gunnar Jónsson, que es grande como una montaña, lo borda. Pero la peli se hace lenta y pesadota. Supongo que les puede resultar tierna a algunas chicas. Yo salí del cine con una desagradable sensación de tristeza agarrada al alma, como cuando se te pega un olor molesto a la ropa de lana.


La segunda peli es el último estreno del prolífico Paco León. Pensábamos que íbamos a ver una comedia y más bien, vimos un ensayo personal sobre el folleteo. Se trata de varias historias entrecruzadas, donde los personajes se espabilan para romper las cadenas y lograr eso tan difícil de la plenitud sexual. O sea, que hay más achuchones que chistes. Así que la peli es prescindible, fácil, graciosilla y picantona. Y claro, nos gustó. La primavera es lo que tiene.

Xavi Castillo en el Olympia

La larguísima hegemonía política de la derecha en Valencia dio para mucho: para la desindustrialización de todo el país, para la pérdida del sistema financiero, para el deterioro de lo público y para innumerables episodios de saqueo. Pero quizá lo peor de todo fue que la sociedad valenciana se hizo más rancia y más triste. 


Tradicionalmente, lo "valenciano" era lo cómico, lo paródico, lo irreverente. La ciudad del Turia (la grande) fue durante siglos, la de los comediantes anticlericales, la de los artistas rebeldes y creativos, la de la alegría de los bajos y del alma, en contraposición a lo castellano y sus seriedades trascendentes y carcas. Pero durante las últimas décadas, las fallas se militarizaron aún más, Canal 9 era el NO&DO, el llamado bando "católico" del Partido ocupó cada espacio y se hizo el silencio. Un largo silencio.

Ese luto callado y tristón solo lo rompieron algunos locos que vociferaban con mala baba. Sus censuras y sus hambres les costó. Ya reseñamos aquí otra actuación de este pirado de Alcoi.  Ahora era distinto. En el Cap i Casal tenemos un alcalde que va en bicicleta y que sonríe. Así que ahora les toca actuar en los teatros públicos a los de su cuerda. "En el Olympia. Ostia! Estic en el Olympia!", gritaba el Xavi, sin creérselo. Supongo que es la historia del tio Canya, que torna a València, amb gaiato, si fa falta.

Para celebrar que le habían dejado actuar en el Olympia, Xavi nos enseñó el tanga y luego imitó al ex-honorable Fabra (Alberto) chupando pollas. Supongo que lo obsceno tiene su aquel. Y si no, que se lo digan al Chivi.

Yo acudí con la curiosidad de si los de Pot de Plom han sido capaces de reinventarse. Y no han podido. Tienen que seguir con la mofa de los monstruos locales: la Rita, el Fransisco Camps, el Rus (deu mil, onze mil, dotze mil, dos millons de peles!). Y al final del show, el obispo Cañizares, un señor del siglo XVI o XVII. A mí, me defraudó un poco ver lo de siempre; pero me reí a mandíbula abierta. Y es que las guillotinas figuradas son siempre necesarias...