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Mostrando las entradas etiquetadas como Llamazares

Primaveras en el país de los pájaros que duermen en el aire.

Los bárbaros de las banderas piensan que España es un cortijo desgraciado, un predio más en el inmovilizado de su balance, yermos que venderán a buen precio a los que construyen la autopista o el pantano. Imbéciles. España (y Portugal) son más que nada, naturaleza. La libertad del monte, el último paraje limpio y hermoso de Europa occidental. Pero los españoles, tan ignorantes siempre, no lo saben. Merche me regaló a bocajarro un librito de Julio Llamazares: "Primavera extremeña". Durante los primeos meses del confinamiento, el escritor escapó de Madrid hacia la sierra de los Lagares, cerca de Trujillo y describe lo que ve. Es decir, apuntes del natural. Ejercicio de estilo en esos días extraños. Llamazares mira ese mundo deslumbrante, tranquilo y hermoso de la España interior, de caminos sin gente, de monte animado y verde." Mientras el mundo se desmoronaba, la naturaleza volvía a revivir igual que cada año al llegar la primavera. " Es un libro menor (Si has escr...

Distintas formas de mirar el agua.

A la vuelta de la última excursión por la Navarra pirenaica, cruzamos la rivera del Aragón. Había pintadas en las paredes de los pueblos, que gritaban “Yesa No”. Quizás yo era el único del bus que sabía a qué se referían. Desde hace unos años, sobre aquellos pueblos, en especial, sobre Artieda, planea la amenaza de la ampliación del pantano de Yesa. Es decir, la amenaza de ser expulsados de sus casas. Como ya ha pasado tantas veces en otras riveras, en otras montañas. Hasta ahora, había sido mi-nuestra “Ronda de Boltaña” la que, con más sensibilidad, con más pasión, con más rasmia, había cantado sobre los pueblos inundados, sobre el forzado éxodo. Recuerdo cuando visitamos  las ruinas de Jánovas. Un paseo silencioso entre aquellas paredes dinamitadas por la guardia civil. Son un impresionante memorial a las infamias cometidas contra los montañeses, en nombre del progreso, en  nombre del llamado “déficit hidráulico”. En el último disco de “La Ronda”, el segundo track, “L...

La lluvia amarilla. Llamazares (2)

Tal y como tenía previsto, acudí a escuchar a Llamazares. Estaba la crema de la intelectualidad del barrio, dos o tres profesores de matemáticas y de física despistados y docena y media de chicas aspirantes a escritoras. Muchos traían su correspondiente ejemplar de "La lluvia amarilla" para la firmita. El leonés leyó un texto acerca de la creación literaria. Al principio, me pareció predecible y tópico: la novela como el arte de contar de contar mentiras, etc. Luego la cosa se fue poniendo interesante, cuando empezó a teorizar acerca de que lo importante no es la historia, sino la forma de contarla. Mejoró todavía más cuando acabó de leer y empezó a responder preguntas, o mejor dicho, a analizar su obra a la luz de las cuestiones que le plantearon. Me pareció un tipo sensato y honesto. Además me empezó a caer bien cuando dijo algo como que "no todo el mundo tiene la misma sensibilidad, hay personas que ven un pantano o un pueblo abandonado y dicen 'qué bonito!'....

La lluvia amarilla. Julio Llamazares (1)

Esta tarde asistiré a una charla que da Julio Llamazares. Así que durante las últimas noches, he releído "La lluvia amarilla", uno de mis libros preferidos. "La lluvia amarilla" (seix-Barral, 1984) es el monólogo alucinado y alucinante del último habitante de una aldea del Pirineo aragonés. No exagero cuando digo que es la más brutal descripción de la soledad y del olvido que he leído nunca. El protagonista ve desmoronarse su mundo y su vida con cada invierno y confunde vigilia con sueño, vivos con muertos, recuerdos con pensamientos en una vorágine cruel y desesperada. Mientras las viejas casas de Ainielle (en el Sobrepuerto del Sobrarbe) van cayendo, el protagonista (o mejor dicho, el alma del protagonista) vaga como un fantasma en un mar de hojas otoñales (la lluvia amarilla). Llamazares logra que no sepamos si el protagonista ya ha muerto o si vive su soledad durante días o durante años enteros; pero cada párrafo es sobrecogedor y terrible, como el "viento ...