Los bárbaros de las banderas piensan que España es un cortijo desgraciado, un predio más en el inmovilizado de su balance, yermos que venderán a buen precio a los que construyen la autopista o el pantano. Imbéciles. España (y Portugal) son más que nada, naturaleza. La libertad del monte, el último paraje limpio y hermoso de Europa occidental. Pero los españoles, tan ignorantes siempre, no lo saben. Merche me regaló a bocajarro un librito de Julio Llamazares: "Primavera extremeña". Durante los primeos meses del confinamiento, el escritor escapó de Madrid hacia la sierra de los Lagares, cerca de Trujillo y describe lo que ve. Es decir, apuntes del natural. Ejercicio de estilo en esos días extraños. Llamazares mira ese mundo deslumbrante, tranquilo y hermoso de la España interior, de caminos sin gente, de monte animado y verde." Mientras el mundo se desmoronaba, la naturaleza volvía a revivir igual que cada año al llegar la primavera. " Es un libro menor (Si has escr...