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El buen italiano (Comandante)

Zasca en toda la boca. Después de mis comentarios en la entrada anterior sobre lo cobardes que eran los fascistas y en particular, los fascistas italianos, el algoritmo me recomendó esta peli de 2023 sobre fascistas italianos valientes. Es que había submarinos. Ya saben que veo un submarino y se me caen las bragas.

Para que Mussolini pudiera reconstruir el imperio romano, era necesario que la armada italiana (la Regia Marina) superara a Francia y a los británicos en el Mediterráneo. Así que la pobre Italia fascista dedicó recursos masivos en los años 20 y 30 a la construcción de una armada poderosa. A pesar de que llegó a ser la quinta del mundo por tonelaje y de que muchos de sus barcos eran magníficos ejemplos de ingeniería naval, los británicos vencieron claramente a los italianos. Como tantas otras cosas en el país de Mussolini, bajo una apariencia espectacular, se escondían graves fallos estratégicos. Como, por ejemplo, la falta de radares o de portaviones. Además, Malta siguió en poder británico durante toda la guerra. Una china muy molesta en unas botas tan brillantes. En el ataque a Tarento de 1940, se demostró que la superioridad aérea británica obligaría a los barcos italianos a esconderse hasta la rendición de 1943. Los mayores no iban a permitirles más tontadas a los niños pequeños.

La Regia Marina también desarrolló una importante flota submarina. Según la wikipedia, hasta 58 submarinos italianos atacaron a España en la guerra del 36. E incluso le llegaron a regalar a Carrero Blanco dos submarinos de la clase Archimede. Aunque no he podido comprobar esto último. Ya se lo preguntan ustedes al almirante cuando lo vean, por allá arriba.

La película, basada en hechos reales, cuenta las aventuras del mejor de los sumergibles italianos, el Cappellini, de 70 toneladas. Al mando de Salvatore Todaro (Favino), cruzó el estrecho de Gibraltar en octubre de 1940. Plus ultra. Todaro es caracterizado como un tipo introvertido y viril, que se identifica con sus hombres. Ni rastro de carcomas o de ideologías oscuras. Es decir, Edoardo De Angelis le ha dado un buen lavado de cara al protagonista, que también anduvo hundiendo barcos españoles en el 37. Supongo que en el mundo del futuro, todos los mandos vendrán con la cara lavadica.

Después de hundir un barco belga, Todaro decide recoger a los supervivientes, poniendo en riesgo a su propio barco y a su tripulación. Durante la segunda guerra mundial, especialmente en la batalla del Atlántico, apareció esta contradicción: los submarinos hundían mercantes de acuerdo a las leyes de la guerra. Pero de acuerdo a las leyes del mar, no se debía dejar a un náufrago a su suerte.

Se les están acabando las provisiones en el submarino. Todaro ordena al cocinero que recite las recetas que se sabe de todas las regiones de Italia . Para animar a la tripulación, que empieza a cansarse de tanta sopa insípida. La llegada a bordo de los belgas con hipotermia no mejora las cosas. Cuando les preguntan cuál es el plato típico de Bélgica, después de discutirlo un rato en francés y en flamenco, informan al cocinero que son las patatas fritas. El cocinero se sorprende; pero siguiendo las fáciles instrucciones, les prepara el mejor plato de su vida a la tripulación y a los náufragos.

Quiero creer que digan lo que digan los fascistas, en nuestra armada, en nuestros guardacostas, en nuestros soldados, en nuestros guardias, todavía queda algo de humanidad. A los desgraciados de una patera hay que rescatarlos. Y protegerlos. Porque son las leyes del mar, que van más allá de las leyes nacionales y de las parafilias de los camisas negras. Los de la patera no son invasores. Los verdaderos invasores son los que compran edificios enteros para especular con ellos, son los que manipulan las redes sociales, son los que cobran comisiones en la privatización de la sanidad. Quiero creer que incluso, cuando cambiemos de régimen, todavía habrá Todaros que llevarán con dignidad la bandera de España, esa bandera que nació como insignia naval de la poderosa armada que durante varios siglos gobernó el Atlántico oscuro.

 

 


 

 

 

 

Comentarios

El Sapo ha dicho que…
No conocía la historia de éste. Busca la de Bernhard Rogge -el que conocía yo- y el Atlantis. Es más famosete porque los yanquis se gastaron más en la propaganda de los nazis buenos que en la de los fascistas buenos. Hay peli y libro también. Aunque del año de la picor.
Aparte de porque los que contaron la guerra lo trataran mejor, cierto es que salvó a más prisioneros -después de hundirles el barco, qué amable- porque en los cruceros auxiliares -mercantes corsarios- cabía mucha más gente que en los submarinos. Es lo que tiene.

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