Son unos cuatro o cinco millones. Mayoritariamente blancos, hombres, angloparlantes. Trabajan para multinacionales. No son fieles a nadie. A ningún país, a ninguna empresa, a ninguna familia. Solo tienen una religión: evitar pagar impuestos. Nihilistas, descreídos, pragmáticos, cínicos, eficientes. Educados en las mejores universidades. Acostumbrados al avión, a los mejores hoteles, a usar un lenguaje impersonal y aséptico. Decididos a tomar decisiones brutales para mejorar el resultado financiero a corto plazo, al coste que sea. Siempre mirando la agenda en el prodigio tecnológico que llevan en el bolsillo de la americana. Soñando con el retiro para disfrutar de lo ganado-saqueado. Son los que mandan en este mundo acelerado y bullicioso. El personaje de esta excelente novela del asturiano Ricardo Menéndez Salmón, un tal O’Hara es uno de ellos. O’Hara sabe de arte abstracto y de matemáticas. Está obsesionado por los accidentes, especialmente, los de aviación. De ahí el título. E...