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Mostrando las entradas etiquetadas como pintura

Riña de gatos. Madrid, 1936.

"Riña de gatos" es el título de un cartón para tapiz atribuido al gran Goya, guardado en el Museo del Prado. Dos gatos en posición de ataque. Preparados para despedazarse el uno al otro. Como las Españas en 1936. El Prado, Velázquez y el arte español son motivos importantes de la novela con la que Mendoza ganó los 600.000 euros del Premio Planeta en el 2010. Así que supongo que tomó el título de ese cartón. El arte español, es, para  el protagonista de la historia, el inglés Anthony Whitelands, lo único salvable de ese país que se precipitaba hacia el abismo en los meses anteriores al golpe de estado y la guerra. Así de idiotas son los ingleses. Me la he leído en este agosto de calimas y calores en Águilas, en el apartamento de Antonio y Geli. Aunque me enganchó al principio (como cualquier obra de Mendoza), me empezaron a empalagar las idas y venidas de Anthony por Madrid. Esas idas y venidas de pollito sin cabeza son la marca de la casa y  tienen mucho en común con las del ...

Durante la epidemia (3). Ramblas y acuarelas.

Siempre pensé que mi sitio iban a ser las ramblas arcillosas del bajo Alfambra. Sin embargo, en los últimos años, he andado más por otras ramblas. Mis zapatillas han cogido el barro blancuzco de las ramblas y los caminos del alto Guadalentín. Durante las dos primeras semanas de la cuarentena paseé a la perra por aquel cauce seco, tan cercano a la casa, tres veces al día. Sentí el alma de aquella tierra reseca y lejana. De vez en cuando, la rambla baja tan llena que se convierte en un gran río. La gran avenida del 73 mató a casi 100 personas. Nogalte se tuvo que recolocar y acostumbrarse a dormir con un asesino que despierta, de vez en cuando. Cogí de casa de mis cuñados una antología del pintor López Serres, que hizo acuarelas de esos paisajes luminosos y extensos. Esos paisajes que ahora son de mi perra y míos.

Durante la epidemia (2): La casa de papel.

Todos sabíamos que iba a ocurrir y ocurrió el 13 de marzo. Todas las fechas están escritas, aunque nadie las pueda conocer. Cargamos las maletas, las penas y a Lara y viajamos hacia el sur (y luego hacia el norte) y luego, otra vez hacia el sur, a pasar el duelo. Lo que no podíamos saber es que se iba a declarar un confinamiento y que íbamos a pasar dos semanas fuera de casa, medio encerrados, medio atontados, de luto. Dos semanas en las que íbamos a querer trabajar mucho y nos íbamos a aburrir mucho. Yo hice lo que pude. Hice de maestro particular, hice como que trabajaba, hice como que cuidaba mi salud,  salí a la rambla con la perra, perdí el tiempo en Internet y vi alguna cosa en la tele. En el Netflix de mis cuñados, ya había empezado a ver la primera temporada. La cuarentena fue la excusa para acabar de ver la segunda temporada de "La Casa de Papel" en el salón vacío y silencioso de una casa ajena.  Creo que casi todo el mundo conoce la serie. Es curioso que tuvie...

1900: El origen del Arte Publicitario.

Para aprovechar la última tarde de vacaciones falleras, fui a ver esta exposición en el Centro Cultural Bancaja, en la plaza de Tetuán, que presentaba un extraño aspecto bajo la lluvia del primer día de la primavera. La cartelería comercial es uno de los más curiosos exponentes del arte en el cambio del XIX al XX. Trabajando en un tema totalmente distinto, ya advertí el sutil vínculo que hay entre los procesos de transformación económica, la aparición de la publicidad como parte fundamental de los negocios y la labor artística en sí misma. Quizá de aquí a unos años, nos demos cuenta de que el más representativo producto audiovisual de nuestra época no son “Los Simpson” o “El ala oeste de la casa blanca”, sino los anuncios de Burger King o de Don Limpio. Así, la cartelería finisecular, cuyo desarrollo se apoyó en las mejoras en las artes gráficas, tenía una evidente función práctica y comercial, pero también transmitía la imagen que las clases industriales tenían de sí misma...

Le Stanze di Raffaello.

Pasamos unos días en Roma. Visitamos los Museos Vaticanos, esa colección desmesurada y enorme de riquezas, ese botín gigantesco que aturde, ese almacén que guarda la historia simbólica y material de Occidente, que ES Occidente. Por supuesto, no nos enteramos de mucho, la magnitud de lo que veíamos excedía nuestro conocimiento y nuestra sensibilidad de turistas de rebaño, que quieren ver la Capilla Sixtina . Creo que lo que más nos impresionó fueron "Le Stanze di Raffaello" , los antiguos apartamentos del Papa Julio II, decorados con los frescos de Rafael Sanzio. Ya sé que ni cronológica ni artísticamente es exacto lo que voy a escribir; pero me sentí, de algún modo, ante el punto de partida del Renacimiento. Los frescos, verdaderos alardes de técnica y de belleza, irradiaban libertad. Amparo e Irene estudiaron detenidamente el que quizá es el más famoso: la "Escuela de Atenas". Encontraron cierta incongruencia en la identificación de los personajes que hacían los pa...