Hoy empezaremos con una historia de corrupción durante el franquismo (valga la redundancia). Se trató de uno de los asuntos más conocidos (menos ocultados) de la época. Y es que en aquellas fechas, empezaba a haber faxes, líneas editoriales y un público que quería saber. Fue el llamado "caso Redondela" o "caso Reace". Básicamente, consistió en que alguien sustrajo y revendió enormes cantidades de aceite de oliva que la empresa Reace guardaba para la Comisaria General de Abastecimientos. Es decir, el robo masivo y multimillonario de un activo público. Lo interesante del asunto es que el hermano mayor de Sauron estaba implicado.
El directivo que descubrió un asunto tan pringoso fue suicidado en Sevilla, junto a su mujer y una hija. Un drama. Se produjeron otras oportunas muertes alrededor del caso. El asunto se juzgó en la Audiencia Provincial de Pontevedra en 1974. El fiscal fue un tal Cándido Gómez-Pumpido. Padre del juez homónimo. Y la Audiencia era presidida por un tal Mariano Rajoy Sobredo. Ya ven, en nuestra linda democracia, el ascensor social casi siempre sube lleno a la hora de traer a los niños del colegio para que ocupen puestos en la judicatura.
Como habrán adivinado, la sentencia final no castigó a ningún culpable y ocultó los hechos. Hubo premio. Y no fueron unas garrafas de aceite. Colocaron a los hijos del presidente de la Audiencia. El que nos interesa es el hijo mayor, Mariano Rajoy Brey. Ya saben ustedes que es un hombre de inteligencia limitada, buen lector, amigo de sus amigos, alérgico a las matemáticas y a las lenguas extranjeras, como el gallego o el inglés, aficionado al fútbol, con cierta tendencia a la pereza, bueno para compartir unas copas en la sobremesa. Es decir, un español normalito como usted y como yo. Fue agraciado con una plaza de registrador de la propiedad en un BOE de octubre de 1978. El más joven de España, ese país de letrados tan de letras.
Después hizo carrera política. Lo hacía más o menos bien, siempre que no le tocara gestionar nada complicado. Su ideología era no molestar a nadie más poderoso para que no le molestarán a él. Como ex-presidente ha intentado no hacerse notar; pero últimamente, la ha cagado. Hizo un cameo fuera de lugar en la última peli de Santiago Segura. Y hace poco, escribió eso de que los franceses morenitos no son franceses. Yo escucho tantas cosas así cada tarde a los Torrentes de los bares que frecuento que no me extrañó la cagada. En la Vizcaya del siglo XIX también había gente que decía que los que tenían las orejas pequeñas (belarrimotz) no eran vascos. Sabino Arana, que era un fascista y no tenía ni idea de fútbol, lo puso por escrito, como Rajoy. Si Sabino viera a Nico Williams de rojiblanco le daría un patatús. Aupa mutilak/ Aurrera gure gaztiak/Bilbo ta Bizkai guztia/Goratu bedi munduan....Rajoy es más tolerante, y sabe más del 4-4-2 que de filosofía del derecho. Sueña en sus largas siestas que Nico le mete dos goles a los argentinos, esos gallegos de la quinta provincia. Dos pasitos adelante y un pasito para atrás. En la siguiente entrada seguiremos hablando de Torrentes y ex-presidentes.

Comentarios