Ir al contenido principal

Resacón en las Vegas


Ningún hombre se casa voluntariamente y de eso estoy seguro porque he estado en muchas bodas. Así que para ir engañando al novio, se han ido inventando ritos y procedimientos. Uno de ellos son las llamadas "despedidas de soltero", que se supone que tienen que consistir en intoxicaciones etílicas más profundas que las de todos los días, desmadres sin cuento, y putas de pago. Se han hecho bastantes pelis basadas en estas historias.
Vi hace unos días "Resacón en Las Vegas" (en inglés "The Hangover", a secas). Con semejante traducción, me esperaba un sinpropósito para adolescentes, ruidoso e imbécil. Sin embargo, se trata de una comedia divertida que, aunque juega con los tópicos de toda la vida, tiene algunas cosas interesantes e inteligentes. Sin mostrar demasiadas pretensiones, tiene una buena construcción narrativa, actores decentes y situaciones creíbles. Por escribir otro halago, me recordaba al capítulo de Los Simpsons (loado sea su nombre) en el que Homer lleva a Ned Flanders a Las Vegas. No sé si algún día veremos en el desierto de los Monegros una ciudad parecida; pero si es así, tirad mis cenizas por allí.
Hacia el final del metraje, descubrí que casi casi es una copia de otra peli: la divertidísima "Airbag", pero en lugar de Albert Pla, en la boda cantaba un tipo feo (más feo que Pla, quiero decir) y en lugar de vascas orgullosas y dominantes, en la peli, había anglosajonas orgullosas y dominantes.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El nuevo mundo

Separo aquí una reseña que hice en mi sección del programa sobre ajedrez de Alzira Ràdio "Negras o blancas", del 8/06/2026. Analicé y leí la parte final de un artículo que Marta Peirano publicó en "El País" hace una semana. El artículo era para suscriptores; pero yo lo pude leer en un .pdf que me regalan de vez en cuando unos piratas. Ya hemos reseñado aquí otras cosas de Marta Peirano .  En este mundo, donde todos los que no sabemos,  andamos publicando refritos o directamente usando la IA, Marta es una mujer que sabe. Sabe de internet y sabe explicar cómo ese territorio anarko y libre se convirtió en una granja global donde un puñado de señores tecnofeudales ordeñan nuestra atención y nuestra cuenta corriente. Esos señores no saben nada, no sienten nada, solo saben comprar y vender y nos van a llevar al desastre.  En este artículo excelente, Marta Peirano, contrapone el mundo de su padre, donde el saber y el talento eran respetados por este nuevo mundo, estúpido,...

"El ejército perdido" de Manfredi

Ya he dicho alguna vez que no me gusta la novela histórica. Por tres razones: a) Las situaciones son descritas en base a valores o comportamientos claramente fuera de lugar y de época. Es decir, ponen tomates en el Egipto Antiguo, o los judíos de la Palestina de Poncio Pilatos hablan en inglés. Cuanto más ignorante es el autor (o autora), más errores o mistificaciones. Aunque a Dan Brown no le ganan. b) Todas las novelas históricas alimentan en mayor medida a algún nacionalismo (el ejemplo más cercano lo tenemos en los super-ventas de Pérez Reverte, Arturo). c) Las historias que narran suelen ser bastante vulgares: chico busca chica, chico supera pruebas, chico venga papá muerto. Si les quitaran los espadones, los castillos y los caballos, quedaría muy poco donde morder. A pesar de todo, me convencieron de que leyera "El ejército perdido" con el argumento de que Manfredi es historiador y arqueólogo y ha investigado precisamente la historia que narra: la "Anabasis" d...

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...