Separo aquí una reseña que hice en mi sección del programa sobre ajedrez de Alzira Ràdio "Negras o blancas", del 8/06/2026. Analicé y leí la parte final de un artículo que Marta Peirano publicó en "El País" hace una semana. El artículo era para suscriptores; pero yo lo pude leer en un .pdf que me regalan de vez en cuando unos piratas.
Ya hemos reseñado aquí otras cosas de Marta Peirano. En este mundo, donde todos los que no sabemos, andamos publicando refritos o directamente usando la IA, Marta es una mujer que sabe. Sabe de internet y sabe explicar cómo ese territorio anarko y libre se convirtió en una granja global donde un puñado de señores tecnofeudales ordeñan nuestra atención y nuestra cuenta corriente. Esos señores no saben nada, no sienten nada, solo saben comprar y vender y nos van a llevar al desastre.
En este artículo excelente, Marta Peirano, contrapone el mundo de su padre, donde el saber y el talento eran respetados por este nuevo mundo, estúpido, irracional, donde manda gente como Milei, Trump o Peter Thiel.
La parte el artículo que leí en directo fue: "...Así es como descubrí bien entrados los 40 que mi padre se había hecho amigo de Jorge Luis Borges en Buenos Aires porque los dos eran habituales del Club Argentino de Ajedrez.
Mi padre habla llegado a España 10 años antes con dos cosas en el bolsillo: un titulo de Ingeniero químico y varios trofeos de ajedrez. Le gustaba decir que el club de la calle Paraguay, en el barrio de Recoleta, era la institución más prestigiosa de la ciudad porque allí el dinero no valía nada, y tampoco la fama ni el poder. Era el único lugar donde un estudiante de 20 años podía codearse con el más importante de los escritores. Donde su maestro, un polaco superviviente del Holocausto que vivía con su mujer en un cuarto ruinoso, era tratado como un príncipe, por la belleza de su juego y su generosidad para enseñar.
Yo sólo estuve una vez. cuando era muy pequeña, pero heredé por absorción su nostalgia de aquel club. Por eso me enfurezco al descubrir que el lugar donde Alexander Alekhine derrotó a José Raúl Capablanca, donde Bobby Fischer tumbó a Tigran Petrosian y donde mi padre conoció a Jorge Luis Borges, ha dejado entrar a Peter Thiel, un hombre que no juega, ni admira el juego y que ha llegado a Argentina a imponer un régimen donde sólo importan la fuerza bruta, el dinero y el poder".

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