Ir al contenido principal

Monografico.net


Uno de los tipos de literatura que más he consumido a lo largo de mi vida son los opúsculos y folletos que reparten por los bares (aunque en esos sitios también he consumido otras cosas). Se trata de publicaciones que viven de la publicidad que esos mismos garitos pagan en sus páginas. Por lo general, se trata de publicaciones con poca vida, poco talento y poco interés.

El otro día, a la segunda cerveza, agarré uno de esos opúsculos, titulado Monográfico.net. Lo primero que me sorprendió fue que llevaban 139 números editados. Automáticamente pensé que era una mentirijilla. Pero me llevé una gran sorpresa al empezar a hojear el cuadernillo y ver quiénes publicaban allí: El Roto (en página par), Darío Aranti, Calpurnio, etc... Es decir, la créme de la créme del humor gráfico latinoamericano y español. Pero es que al avanzar un poco más en sus páginas, me encuentro incluso un artículo de Noam Chomsky. Ironía: lo que no le publican en los grandes medios norteamericanos, se lo publican en los folleticos europeos 100% papel reciclado. Y entonces volví atrás, pedí otra cerveza y me dispuse a estudiar todos los textos que todavía no había leído.

Al día siguiente, investigo un poco en la red y como sospechaba, Monografico.net también es una web muy cuidadita y diseñada, donde alguien ha debido meter pasta para tener como colaboradores a tipos bastante buenos y esperar a que los probecicos dueños de los bares le vayan poniendo publicidad. Y mientras, yo sigo bebiendo cerveza mientras leo "Belleza: el hombre se fijo en la belleza de la flor. ¡Estoy perdida!- pensó la flor." (Eneko) o "No deberíamos preocuparnos tanto por la crisis, sabido es que no hay mal que cien años dure... A este sólo le quedan noventa y nueve..." (Miguel Ángel Martín).

Comentarios

Entradas populares de este blog

La sospecha de Sofía

Merche no aguanta demasiado tiempo en casa. Acabábamos de volver del Teruel de Teruel; pero insistió en ir al cine. Nos comimos unos bocatas con poca gracia y entramos a la vacía sesión de las 22:30. Soy un facilón. La película se basa en la novela homónima de Paloma Sánchez-Garnica. Es una historia de espías y de gemelos que se intercambian. Y como decorado, la España de los 60 y la Alemania Oriental. Da la sensación de que a alguien, en algún despacho madrileño de esos donde se manejan los dineros para lo de la cultura y el postureo, le gustó mucho la novela. Y le apeteció una película con mensaje sutil: Franco era malo; pero los comunistas aún eran peores. Y una vez más, ha quedado demostrado que no siempre sale una peli digerible de una novela que se vendió bien.  Es lo que tienen las historias de gemelos, que son difíciles de creer.  Siguiendo con obras maestras ambientadas en los 60, me viene a la memoria una de las últimas películas protagonizadas por mi paisano Paco...

Franco y Trujillo

Ayer cayó un chaparrón agradable que refrescó las calles de Santo Domingo. El agua corre hacia el malecón. La desmesurada capital de la República Dominicana, la primera ciudad de América, siempre mira al mar. Por ese mar, llegaron los antepasados españoles y los desgraciados antepasados africanos. Por ese mar, llegan de vez en cuando los invasores estadounidenses y los huracanes.  Santo Domingo fue el principio de todo: desde allí salieron hacia tierra firme los  aventureros sedientos que conquistaron el mundo para el rey de las Españas, el primer puerto seguro, el primer fuerte a salvo de los pobres taínos que no podían entender el infierno que había venido de otro mundo, más frío y más oscuro. Santo Domingo fue la primera catedral, la primera universidad, la primera ciudad extremeña a miles de leguas de Extremadura, la primera casilla de la terrible partida de ajedrez que las potencias europeas jugaron en las Américas. A Santo Domingo, ruidosa, desordenada, sonriente, le cam...

Mis pequeñas perras, Lara y Bimba, en el Museo del Prado (1).

El otro día, la pequeña Bimba se cagó en la sala 55A del Museo del Prado. Como soy un buen ciudadano, lo limpié rápidamente. No vaya a ser que algún señor pisara la cosa visitando "El triunfo de la muerte", de Pieter Brueghel "el viejo", una de las obras más impresionantes de la colección. Recuerdo la primera vez que vi "El triunfo de la muerte" y sus predecesoras: "El jardín de las delicias" y "Las tentaciones de San Antonio", de Jheronimus van Aken, "el Bosco", que están en la sala de al lado. En la enciclopedia Larousse de casa. Pensé que había un error. Creí, en una primera mirada alucinada y confusa, que, en realidad, aquellas fantasías flamencas no eran trípticos (óleo sobre madera) de finales del siglo XV y mitad del XVI, sino obras contemporáneas. Pensé que aquellas extrañas imágenes de muñequitos, cadáveres y pavos reales eran la broma de un asesino en serie que le quería mostrar a los detectives del FBI todo lo que e...