Ir al contenido principal

La sombra del poder


Se trata de un thriller muy bien construido, que mantiene la tensión a lo largo de toda la historia. Los dos protagonistas (Crowe y Affleck) son solventes y muy creíbles. Quizá el final de la peli, donde han metido algunos giros inesperados y ambiguos, deja un poco insatisfecho al espectador.
Trata de una investigación que llevan a cabo unos astutos periodistas sobre unos oscuros asesinatos, detras de los cuales está una gran corporación que va a lo suyo. Es decir, intentando asegurarse multimillonarios contratos públicos y privatizaciones, etc, etc. Como es ficción, al final triunfa la verdad y los malos son desenmascarados y la democracia resplandece.
Por desgracia, la realidad no es así. En nuestros días, lo público y lo privado se mezclan de manera inextricable. Vemos parte de las funciones públicas, adjudicadas a sistemas privados y vemos a las grandes corporaciones vistiéndose de legitimidad para decidir sobre los asuntos públicos. Y ya no existe prensa con capacidad para
denunciarlo, puesto que los grandes grupos mediáticos forman parte del poder, son el poder. Ya sé que no es nuevo; pero es lo que nos ha dejado la revolución neocon y quizá sea la última étapa del viejo sistema capitalista. Los amiguitos de Bush perpetraron el mayor asalto imaginable a los presupuestos públicos norteamericanos con el cuento de la "Guerra contra el terror" y nadie les pedirá cuentas jamás y eso que han llevado al modelo a la quiebra financiera. Y en nuestro pueblecico, lo mismo, pero con menos drama y menos espectacularidad. Esperanza Nixon Aguirre no responderá jamás de su red de espionaje pagada con fondos públicos ni los otros virreyes nos explicarán para qué sirve la enorme madeja de empresas públicas con consejos de administración privados que gestionan, para nuestro bien, los intereses públicos. The brave new world.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La falla King-Kong (1)

Hemos sobrevivido a otras fallas. Y ya van unas cuantas. Como el resto de  los dos millones de habitantes de Valencia y su zona de influencia, disfrutamos, padecemos, odiamos y vivimos, año tras año, la fiesta de la ciudad. Las fallas forman parte de ese circuito eterno e imaginario de celebraciones ruidosas y telúricas de las que, según creen los extranjeros, siempre estamos gozando los españoles: los carnavales, las hogueras, la semana santa, san Fermín, las innumerables fiestas de los pueblos, la tomatina y la virgen del Pilar. En "Astérix en Hispania" los dos galos atraviesan la península de fiesta en fiesta, asombrados, condescendientes, felices, rodeados de íberos borrachos y de oscuros sacerdotes solemnes. No se puede negar que las fallas impresionan al que las ve por primera vez. Los monumentos, destinados al fuego, aparecen, coloridos y mágicos en cada esquina, el ruido continuo de los petardos atonta y todas las calles huelen a pólvora, al aceite requemado de las bu...

"Icons: Robert Capa" en el Círculo de Bellas Artes.

La lideresa de España (de la España que cabe dentro de la M-30) le ha dado un premio a Trump. El premio "Faro de las libertades" o "Antorcha de las libertades" o "Pedernal de las libertades" o algo así. Si se ha enterado, el payaso estará contento. Porque el Joker está loquito por que le den premios. Aunque no sepa muy bien dónde está Madrid. Esta gente es macabramente predecible: siempre premian a los poderosos y en sus estupideces pagadas con dinero público siempre usan la palabra "libertad". Lo cierto es que no podemos evitar hablar de ellos. Han ganado. Democracy is over. Winter is coming. Todos los imperios han irradiado sus valores. En especial, los cuatro grandes imperios occidentales: Roma, España, Inglaterra y los Estados Unidos. Te domino por la fuerza de las armas y te convenzo con el discurso, que será el que aprenderán tus hijos, que ya no serán iberos, serán romanos. Aún hoy, seguimos viviendo de acuerdo a sus costumbres y hablando ...

ICE, F**K You - A Protest Song for Minneapolis

   La casa de nuestro vecino, el moro, tiene una fachada bonita, que combina bien con la nuestra. Me atrevería a decir que esa casa, la casa de mi mujer y la casa de nuestra derecha son las tres más hermosas de esta ciudad industrial y fea. Tres edificios de colores armónicos y marineros, balcones coquetos, rejas de forja. Si toda la calle fuera igual, vendrían los turistas a hacernos fotos y quizá pondríamos una tienda de souvenirs, gentrificada y hortera, en la parte de abajo. Mi mujer haría bonitas artesanías mudéjares y yo cubriría las pérdidas. El moro respetó la medianera común y apoyó la estructura de su nueva casa en cimientos propios y fuertes, en su lado, honradamente. El hombre es albañil y usó todo su oficio honesto para hacerse una casa linda para la vejez. Construyó una terraza parecida a la nuestra. Aunque la disfrutan más que nosotros, sobre todo, en el ramadán. Nosotros no nos quejamos del olor de sus guisos y ellos no se quejan del humo de nuest...