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45 años.

Han vuelto a abrir los cines Aragón. 

Fui bastante a esas salas en su otra época. Quedaban cerca de casa. Pero un día, el cine apareció cerrado. Y la ciudad fue un poco más triste. Estuvo con la persiana bajada mucho tiempo. Aún me emociona recordar los crespones negros que alguien colocó en las puertas metálicas cuando Labordeta murió. ¿Qué sitio era mejor para el luto? Mi vida también andaba de luto por aquel entonces.


Pero ahora les han lavado la cara. Y los han vuelto a abrir. Y la ciudad es un poco más hermosa y tenemos concejales que van en bicicleta a los sitios, como en los países normales. Y me siento feliz.
Anoche  fuimos allí por primera vez en esta nueva época. Vimos "45 años", un drama que estuvo bastante tiempo en cartel en los Babel. Y acertamos. La peli es lenta; pero la gran Charlotte Rampling sostiene cada momento de una trama sutil. Nos llegó hondo la historia. Al salir a la Avenida Aragón, yo me tuve que repetir a mi mismo que las pelis son eso, solo películas...

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