Ir al contenido principal

Terrorismos y otros entretenimientos.

El atentado contra el iraní Mohsen Fajrizadé, con una ametralladora infalible, dirigida desde miles de kilómetros de distancia, nos trajo a la mente al diabólico Walter White, poniendo todo su conocimiento tecnológico al servicio del mal, de su mal. Los EEUU, o Israel, o ambos al alimón, ya habían usado los milagros tecnológicos en otro atentado reciente: los drones que mataron al general Qasem Suleimani (y otras seis personas más) en Irak hace unos meses. Como dioses aplastando hormigas. Y avisándoles de que podrán hacerlo cuando quieran y cómo quieran. El problema es que hay muchas hormigas y el ácido fórmico no mata; pero escuece mucho. 

Siempre había pensado que "terrorista" es cómo denomina un ejercito grande a otro pequeño. Pero veo que se puede llamar "terroristas" a los ejércitos grandes (y a sus comandantes en jefe) con toda propiedad. Igualmente, creo que si yo hubiera sido el anaranjado comandante en jefe de los terroristas estadounidenses o de los terroristas israelís (que supongo será un sefardí), también habría dado orden de asesinar (ejecutar, en la jerga) a estos tipos tan simpáticos desde la nube. La guerra eterna entre griegos y persas, supongo. Afortunadamente, no soy comandante de nadie.

He entretenido las horas de estos meses extraños con dos series que escarban en esto del terrorismo y del antiterrorismo. El terrorismo islamista fue la gran excusa para cambiar las leyes en los países occidentales en las últimas décadas y darle más autoridad y presupuestos al conglomerado público-privado de la seguridad. Cuando la mayor parte de los occidentales son incapaces de distinguir el sunnismo del chiísmo o a Sadam Hussein del moro Tarik, cualquier cosa cuela. Y si te matan conciudadanos cada dos años, tragas con lo que sea. Sospecho que en las décadas venideras la excusa serán las amenazas biológicas venidas desde China, desde Venezuela o desde una Rusia agresiva y rencorosa.

Mi compañero Salva me hablaba de "Homeland" desde hace mucho tiempo y he visto las tres primeras temporadas (2011-2013). Y las he disfrutado mucho. Tanto que, a veces, me daba penica el pobre soldado Brody (papel de otro anaranjado, Damian Lewis), y otras veces, me ponía de los nervios con las histerias de la señorita Carrison (Claire Danes). La serie (remake de una israelí, como en el primer párrafo), atrapa con buenos giros de guión y con una tensión constante. Se permite cierta discusión sobre la legitimidad de la violencia y sobre el concepto de terrorismo. Se fuerza un poquito la historia para que el héroe-traidor-doble agente Brody esté en contacto con la cúpula del sistema; pero supongo que necesitaban que apareciera un vicepresidente y un jefe de la CIA a los que odiar. Los soldados son buenos, los políticos, malos. Mucho me temo que la futura presidenta Kamala Harris se tendrá que enfrentar a grandes atentados en los próximos años. Me guardo las temporadas que me quedan como unos ahorrillos para el futuro.

Mi compañero Félix me recomendó "The looming tower", una miniserie del 2018 centrada en la competencia entre la CIA y el FBI en los años del ascenso de Osama Bin Laden (de los Laden de toda la vida) como enemigo del mundo libre. Vemos los ataques a las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania (1998), la represalia con misiles "Infinite Reach" (1998) y el ataque al barco Cole en Yemen (2000). Y vemos cierta incompetencia en los que nos han de defender "¿Solamente un agente cuya lengua materna es el árabe? WTF?". Y Bush y sus business partners de Arabia Saudí. Muchos intereses contrapuestos, como la doble o triple vida del agente interpretado por el prolífico Jeff Daniels. Con tanto libertinaje, ya sabemos cómo va a acabar la historia. Yo estaba echando la siesta cuando mi hermano me avisó de que pasaba algo gordo en Nueva York. Los viejos seguían jugando al guiñote o al subastao en la bodega sin mirar la tele. El mérito de la miniserie es que, aún sabiendo lo que se viene encima, es entretenida y digna. Buenas sugerencias.


Comentarios

Entradas populares de este blog

El año del eclipse.

Fue el verano del primer eclipse. Quizá no recordéis las mismas cosas que yo. Pero sí que os acordaréis de que casi todo lo visteis en televisión. En vacaciones se suele ver más tele. Hasta los chavales aparcan un poco los móviles y las redes sociales y entre siesta y siesta miran la vieja, solemne, mediana pantalla. Hacía mucho calor en todas partes y era mejor estar en casa en las horas centrales del día, cuando los informativos. Y por la noche, como se cenaba tarde, la gente también veía las noticias. Incluso los sobrinos, mientras esperaban que Merche les hiciera los bocatas para irse a cenar por ahí, a la fresca. Fue dos días después de la invasión de Ceuta, el primero o segundo de agosto. Marruecos había empujado a ochenta mil desgraciados a cruzar la frontera, unos por el espigón, otros nadando. Fue como lo de la marcha verde pero sin camiseta y con flotadores. Murieron unas ciento cincuenta personas, ahogadas. Mala muerte. Ahogarse viendo la costa. Entonces, Pedro Sánchez salió...

Cristoforo Colombo, genius of the sea.

Mi primera quincena en la Costa Oeste ha sido placentera y enriquecedora. El oído lucha contra el idioma del que pretendo apoderarme y el corazón contra las nostalgias. Solo la tristeza por la grave enfermedad de un amigo y compañero ha oscurecido mis primeros días aquí. El despacho que me han asignado y que comparto con otros turistas académicos es una hermosa biblioteca con una chimenea que ignoro si se encenderá en invierno. Hay una buena colección de libros sobre historia de la ciencia y de la tecnología. Quizá incluso más que en otro sitio que conozco: la rebotica aragonesa de Valencia. Comento el primer libro que llamó la atención en mi nuevo despacho. Se trata de un librillo editado en 1990 por el "Comiato Nazionale per le Celebrazioni del V Centenario della scoperta dell'America". Una de las cosas que llama la atención de muchos españoles cuando pasean por los USA es que la inmensa comunidad ítalo-americana se considera a sí misma la heredera del hecho del "d...

De la quimera inmobiliaria al colapso financiero. (García Montalvo)

Como indica su título, el libro trata de la burbuja inmobiliaria y del crack financiero. Pero hay truco, porque primero habla de la burbuja inmobiliaria española del período 2000-2008 y luego se pone a analizar el crack financiero mundial del 2007-2008. Y esa es la primera crítica que se le puede hacer. No queda demasiado clara la relación entre ambos. Aunque asumimos que los mercados inmobiliarios son locales y los mercados financieros globales; no explica cómo están interrelacionados. ¿En qué medida el crecimiento especulativo del precio de la vivienda en España fue financiado por los mercados globales de capital? ¿Cuánta relación hay entre la crisis global y la crisis española? Me parece que el autor no dice nada porque no sabe nada al respecto. Es que es economista. Durante el fin de semana, me he leído este librito de divulgación económica. Debido a los excesos nocturnos, no tenía la cabeza demasiado despejada; pero aún así me ha resultado fácil de leer. Quizá demasiado fácil. Y e...