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Margin Call (2011)


El sistema, esa convención de confianzas y afanes, esa ciudad imaginaria formada por laberintos de pirámides donde se guardan las esperanzas de los jóvenes y los medicamentos para los ancianos, pirámides donde viven semidioses, analistas de riesgos y vigilantes nocturnos, pirámides de cartón piedra, que se pueden desmoronar en cualquier momento, porque flotan en un mar ficticio, en una gramática de números arbitrarios y apuntes contables, en una niebla de dinero "esos pedazos de papel que evitan que nos matemos los unos a los otros por la comida".

Mi compañero Salva me recomendó esta peli, cuyo argumento se sitúa en el momento exacto del principio de la catástrofe, en el inicio del actual crack sistémico. A los norteamericanos, como alguien dijo en este blog, les gusta lo del “turning point”. Aquello de en qué momento se empezó a joder el Perú. En qué momento se empezó a joder el mundo. En las wikipedias de un futuro tipo Blade Runner dirán que fue el 15 de septiembre de 2008. Lo  cierto es que la espuma hirviente del caldero ya llevaba un tiempo rebosando sus bordes.

Un analista descubre que la firma ha sobrepasado los límites del riesgo y en una noche frenética, el gran faraón (Jeremy Irons) decide que hay que vender todos los activos tóxicos "esa bolsa de excrementos", incluso bajo coste, antes que se inicie el terror en la manada. Será el principio de la catástrofe, aunque "el primero que sale no lo hace por el pánico". En la base del capitalismo está la avaricia. Será esta misma avaricia la que acabe con el sistema, antes de que lo haga el colapso mediambiental?

Se trata de una peli con una estructura teatral, escrita y dirigida por J.C. Chandor. El elenco funciona bien: el ya citado Irons, Bettany, Quinto, la Demi Moore adornando y sobre todo Kevin Spacey, al que no puedo evitar ver siempre en su papel de Buddha en “American Beauty”. Todos los personajes son conscientes del terremoto que van a desatar, desde la altura de la gran torre que es la sede de su empresa (de nombre indeterminado). Torres, pirámides que reinan en el laberinto urbano. A menudo, desde las ventanas o terrazas del rascacielos, los personajes miran trascendentes a la Nueva York nocturna, a su sobrecogedora armonía de luces, tan hermosa, tan frágil.

Comentarios

El Sapo ha dicho que…
Pues será que soy poco americano: me interesa/impresiona menos el "turning point" que el lento devenir del proceso. El punto álgido tiene mucho de héroes, que recogen a última hora la ampolla llena de gas teravenenoso, o del malo que le da a la palanca.
Esto no ha sido cosa de turning point, o si lo ha sido es cuando se inventó ese papelito que, más que evitar que nos matemos por la comida, aumenta extaordinariamente el número de maneras de hacerlo.
A mí me viene más la imagen de la bolita cayendo por un plano inclinado, de pendiente muy suave. ¿Cuándo se jodió el asunto? ¿cuando acaba cayendo al vacío? no. ¿Cuando alcanza ya una velociodad que no hay forma de echarle mano (creo que estamos en ese momento)? tampoco.
Por supuesto: cuando la soltamos, y cuando alguien fabricó la mesa ligeramente inclinada. Desde el momento en que aceptamos que un papel valía algo simplemente porque así lo acordamos, la bola empezó a rodar. Se veía venir. Lo de robar bancos, lo de que te roben los bancos, era cuestión de tiempo. El capitalismo es una estafa piramidal. El enorme hostión le ha venido cuando la información se ha topado con las tecnologías de hoy, o cuando es posible ganar dinero cuando la bolsa baja (eso de las comparaventas a corto, ¿no?), o cuando la deuda soberana de los países ha acabado cotizando en bolsa como las acciones de "Construcciones Paquito".
O cuando lo que ocurre en "La trampa" podría ser verdad (no sólo el culo de Catherine Z Jones).
Ya no sabemos quién nos compra ni vende las cosas (entre ellas el dinero), podemos ser nosotros mismos sin saberlo. Suena retrógrado, y en su momento lo era, pero que el juguete se estropea "beyond repair" es evidente.
Los anglohablantes utilizan el "he had it coming" que textual o literalmente es "se le venía encima" o más español, se veía venir, como "se lo estaba buscando" o incluso "se lo merecía". Es curioso: como dando por hecho que, si se le venía encima y le ha atizado (se sobreentiende, cuando se usa) es porque aún viéndolo no se apartó, así que culpa suya. Son listos, ¿eh?
Pero soy feliz pues ganaremos la final!! :)))))))

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