Ir al contenido principal

La profesora de historia.



Por seguir con el tema, la última peli que fuimos a ver también apoyaba en el Holocausto parte de su argumento. Una profesora de secundaria (interpretación excelente de Ariene Ascaride) ha de lidiar con una clase de adolescentes rebeldes y con graves problemas de identidad cultural. O sea, lo normal en un instituto de las periferias francesas. Para motivarles, los apunta a un concurso sobre el Holocausto. En el aula han convivir inmigrantes de segunda y tercera generación de varios orígenes y se discute a menudo sobre llevar velo o quitarse los auriculares. Así que la profe les obliga a plantearse cuestiones sobre el neofascismo presente en las sociedades europeas, sobre el colaboracionismo francés “pero si se supone que nosotros éramos los buenos”-dice uno de los chavales al conocer la verdad- y sobre la maldad terrible del nazismo y sus socios.

Aunque el planteamiento promete, la peli se va haciendo aburrida. El final, como en todas las pelis de profesores de secundaria y adolescentes problemáticos, es previsible y falso. Me quedó una sensación de que no habían aprovechado bien las ideas de partida, que creo que proceden de una novela.  Así que solo se la puedo recomendar a los del oficio, que llorarán emocionados cuando reconozcan a una colega motivada y eficiente.

En alguna de mis asignaturas, hace muchos años, hice que algunos chicos se leyeran algún libro de Primo Levi, no recuerdo cuál. Espero que a los que realmente se lo leyeran, les haya servido para comprender mejor los mecanismos de aquel mal absoluto.  Que en las elecciones que van a tener que hacer como ciudadanos-consumidores de una Europa en pleno proceso de descomposición, acierten.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El olvido que seremos.

"Ya somos el olvido que seremos. El polvo elemental que nos ignora y que fue el rojo Adán y que es ahora todos los hombres y que no veremos". Del primer verso de este cuarteto de un soneto de Borges tomó el colombiano Héctor Abad Faciolince el título para la biografía de su padre, el médico Héctor Abad Gómez. Motivado por las buenas críticas, compré el libro hace ya muchos años. Y ha acabado en alguna caja, cuyo paradero ignoro, sin ser leído. Nunca nadie lo leerá. Afortunadamente, Fernando Trueba hizo esta excelente película, con guión de su hermano David y dinero colombiano. Como escribí en una entrada anterior, la vimos en dos veces en una de las muchas plataformas que pagamos. La disfrutamos mucho. El atrezzo es muy bueno y la actuación del polifacético Javier Cámara, perfecta. Así que la historia del doctor Abad no fue olvido, al menos por ahora.  John Banville escribió algo así como que estamos vivos mientras viven los que nos recuerdan. Héctor Abad Falciolince aplicó t

Itziar Ituño

Todos nos hemos enamorado de alguna profesora del instituto. Aunque aquí la palabra "amor" tenga más de deseo infantil o de curiosidad ante la vida que de pasión rotunda y madura. Y yo me enamoré de algunas Itziar que pasaron por mi adolescencia. Mujeres de rasgos hermosos, bien vestidas, con timideces mal llevadas ante clases llenitas de hormonas, con cierto pasado oscuro, quizá político, quizá canallita, que se adivinaba en algunas frases sueltas, en alguna sonrisa pícara. Cuando por primera vez vi en la pantalla a la Ituño, supe que ella era todas esas mujeres, que no envejecen nunca aunque se jubilen después de 30 años en el mismo insti y ni me recuerdan a mí ni a ninguno de los adolescentes que les escuchaban embobados. Itziar Ituño se convirtió en una superstar por su personaje de la inspectora Murillo en la serie "La casa de papel", que empezamos a reseñar aquí. ¡Qué envidia y qué manía le tengo al personaje de "El profesor" que es capaz de enamorar

El río baja sucio.

La lejana adolescencia de todos nosotros tiene un río limpio, aventuras, un enamoramiento no correspondido, días largos y borrosos, melancólicos aburrimientos y eternos paseos en bicliceta entre las limpias choperas. De eso trata este librito de David Trueba que me encontré en casa de mis cuñados en el puente de la Inmaculada Constitución.  Uno de los personajes del libro, un secundario con poca importancia en la trama me llamó la atención. Era el típico alcalde, con palillo entre los dientes, ceremonioso con los de fuera; pero astuto y malvado. España ha tenido demasiados alcaldes así, que confundían el desarrollo rural con "su" desarrollo. Han sido los alcaldes de las macrogranjas y las canteras, de los pabellones sin acabar y la ley para los enemigos, los alcaldes que exigían al gobierno obras innecesarias y que le aseguraban los votos al líder provincial, que tenía estudios y colocará al sobrino. Y lo más triste es que esos alcaldes eran de lo mejor que había en ese mundo