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"El olivo" y "París-Austerlitz"



Como las entradas estaban un poco más baratas, fuimos al cine. Cola y la sala llena. Supongo que deberían hacer promociones de estas más a menudo. Vimos “El olivo”, la última de la directora madrileña Icíar Bollain.


Creo que el argumento es predecible, así que no lo voy a espoilear demasiado si lo cuento. Una chica decide recuperar el olivo milenario que su familia vendió,  para ver si su abuelo con Alzheimer recupera el oremus. El olivo ha acabado en Alemania, decorando el lobby de una multinacional de las malas malísimas. Como pueden ver, mucha emoción y buen rollito. Una historia simple, con buenos y malos, de las que gustan a la gente. La peli se quedaría simplemente en sermón progre; pero  está muy bien hecha y entretiene y emociona. En parte,  por el buen trabajo de los protagonistas: Anna Castillo, Javier Gutiérrez y Pep Ambrós y en parte, por el oficio de la directora, que aporta algunas imágenes hermosas y alguna ocurrencia. Inevitablemente, me acordé de una peli anterior de la misma directora, con un planteamiento parecido: “También la lluvia”, en la que el buen hacer salva a la cinta de caer en el pueril pozo del buenismo.



El olivo, con su belleza inmensa y telúrica, es el símbolo del viejo Mediterráneo. De esas tierras secas y antiguas, que hombres sabios y honrados han cultivado durante siglos, como el abuelo, un actor aficionado, que debería haber hablado en el valenciano de Castellón para que todo fuera más creíble. Todo se malversó y se estropeó cuando nos pensábamos que éramos ricos y listos. Y fuimos tan tontos de vender los olivos a los alemanes, como los solares, para construir adosados.


Las referencias que hace la peli a la burbuja y al desengaño, y a la ruptura generacional entre nuestros antepasados y nosotros, los imbéciles, me recordaron a la novela gracias a la que, como muchos otros, conocí a Chirbes: “En la orilla”.


Durante el fin de semana en el pueblo leí la obra póstuma de Chirbes: “París-Austerlitz”. Una breve novela autobiográfica en la que, al parecer, trabajó durante años. Orfebrería literaria. Palabras y frases exactas. Emociones y reflexiones en torno al amor, al desamor, al viaje eterno hacia el norte en esos trenes que llevaban a los emigrantes y a los exiliados a París. Cuando aún éramos sabios y honrados.


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