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El río baja sucio.

La lejana adolescencia de todos nosotros tiene un río limpio, aventuras, un enamoramiento no correspondido, días largos y borrosos, melancólicos aburrimientos y eternos paseos en bicliceta entre las limpias choperas. De eso trata este librito de David Trueba que me encontré en casa de mis cuñados en el puente de la Inmaculada Constitución. 

Uno de los personajes del libro, un secundario con poca importancia en la trama me llamó la atención. Era el típico alcalde, con palillo entre los dientes, ceremonioso con los de fuera; pero astuto y malvado. España ha tenido demasiados alcaldes así, que confundían el desarrollo rural con "su" desarrollo. Han sido los alcaldes de las macrogranjas y las canteras, de los pabellones sin acabar y la ley para los enemigos, los alcaldes que exigían al gobierno obras innecesarias y que le aseguraban los votos al líder provincial, que tenía estudios y colocará al sobrino. Y lo más triste es que esos alcaldes eran de lo mejor que había en ese mundo.

La escritura de David es certera y fácil. En este blog le tenemos mucha fe. Sobre todo a sus películas. Descubro, leyendo la wikipedia, que David fue también el guionista de la peli "El olvido que seremos", basada en la novela homónima de Héctor Abad Faciolince. Tenemos esa película a mitad, en alguna de las muchas plataformas que nos distraen. La reseñaré en la próxima entrada.

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