Ir al contenido principal

El encargo (Friedich Dürrenmatt)



En la mochila que, apresurado, me preparé para llevarme a Águilas cayó este librito que llevaba unos cuantos años en las estanterías. Lectura para la playa. Supongo que me atrajo el siguiente inicio tremendo:

“Cuando la policía notificó a Otto von Lambert que su esposa Tina había sido encontrada muerta y violada junto a la ruina de Al-Hakim sin que se hubiera podido esclarecer el crimen, el psiquiatra, conocido por su libro sobre el terrorismo, hizo transportar el cadáver en helicóptero por encima del Mediterráneo, amarrando bajo el aparato con un cable portador el ataúd en que yacía la difunta, de suerte que este, suspendido en el aire, voló sobre inmensas superficies iluminadas por el sol y entre jirones de nubes, atravesó incluso una tormenta de nieve sobre los Alpes y, más tarde, varios aguaceros, hasta que en presencia del cortejo fúnebre reunido en torno a la tumba abierta, fue descendido suavemente al fondo y cubierto en seguida con paletadas de tierra...”

Cuando me fui adentrando en las páginas de este breve relato, fui descubriendo algo que no esperaba. La investigación del crimen que lleva a cabo la periodista F. se diluye en una sucesión de claroscuros, de interrupciones oníricas, de asunciones subjetivas que la hacen más interesante si cabe. El suizo Dürrenmatt, que destacó como dramaturgo,  juega con la idea del observador observado. Todo en la vida es observación, en el sentido de Kierkegaard, su autor de cabecera. Y qué mejor instrumento para observar la observación que la novela negra, el relato detectivesco.

Comentarios

Entradas populares de este blog

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...

Adiós a Huesca y provincia, a Zaragoza y Teruel.

Fue hace muchos años. Era un pueblo del sur de Aragón, de madrugada. Un pueblo de la "Sierra Callada" , como él la llamaba. Éramos adolescentes que empezábamos a salir de fiesta. Eran las verbenas del verano, el alcohol. Recuerdo, como si fuera ahora mismo, a dos amigos de la cuadrilla, subidos en una mesa. Cantaban la Albada. La Albada lenta y poderosa , la Albada triste y guerrera " Y esta es la albada del viento, la albada del que se fue, que quiso volver un día; pero eso no pudo ser ". Marcaban solemnemente los versos, con fuertes golpes en la mesa. Resonaba el bar. El mundo resonaba, como cuando rompen la hora en Calanda, como cuando vienen las tronadas fuertes en las montañas, " la luz golpeando la luz ". La Albada , el Canto a la Libertad , la Sanjuanada , ... y tantas otras. Himnos para una tierra de ausencias, versos para un país de silencios largos. Las llamaban " canciones de autor " aunque, curiosamente, se convirtieron en canciones d...

El nuevo mundo

Separo aquí una reseña que hice en mi sección del programa sobre ajedrez de Alzira Ràdio "Negras o blancas", del 8/06/2026. Analicé y leí la parte final de un artículo que Marta Peirano publicó en "El País" hace una semana. El artículo era para suscriptores; pero yo lo pude leer en un .pdf que me regalan de vez en cuando unos piratas. Ya hemos reseñado aquí otras cosas de Marta Peirano .  En este mundo, donde todos los que no sabemos,  andamos publicando refritos o directamente usando la IA, Marta es una mujer que sabe. Sabe de internet y sabe explicar cómo ese territorio anarko y libre se convirtió en una granja global donde un puñado de señores tecnofeudales ordeñan nuestra atención y nuestra cuenta corriente. Esos señores no saben nada, no sienten nada, solo saben comprar y vender y nos van a llevar al desastre.  En este artículo excelente, Marta Peirano, contrapone el mundo de su padre, donde el saber y el talento eran respetados por este nuevo mundo, estúpido,...