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Las tripas de los ricos: "Succession" y "Trust"

Todo indica a que vamos velozmente a una sociedad dual, sin clase media. Abajo, millones de desempleados y de trabajadores pobres. Arriba, un 1% que posee cada vez más, a los que cada crisis enriquece más. Es normal que veamos a ese 1% como algo lejano, como un ente estadístico, como un número frío y aséptico. Pero ese 1% son familias, como las nuestras, personas como nosotros, que se despiertan con hambre o con resaca, con odios y con adicciones, con sus penas y risas humanas, tremendamente humanas. Hay algún día feliz que disfrutan de la comida y alguna noche triste que no se les levanta. La única diferencia es que viajarán mucho más en avión que vosotros, pasarán frío pocas veces y en general, esnifarán cocaína de mejor calidad que la gente de mi barrio. Han ganado la class warfare gracias a sus abogados infinitos, a los think tanks a y la estupidez de las clases medias locales. Saben lo qué es la curva de Laffer y se cagan de la risa con ella. Tipos igual de idiotas o de espabila...

Queen's Gambit

Mi primo ya me lo dijo hace muchos años: "lo bueno está en las series, todo el mundo verá series en el futuro". Y el tiempo y el confinamiento domicilario le vienen dando la razón. Hago cuentas y comprendo que en los últimos meses he visto, sobre todo, series, con avidez, con curiosidad. Las próximas reseñas serán sobre ellas.  Esta miniserie ha sido el gran éxito otoñal de Netflix. Obviamente, hablé de ella en el programa del 16/11/2020 de "Negras o blancas", el programa de ajedrez de Alzira Ràdio en el que colaboro. Y volverá a salir allí; pero adelanto y separo aquí algunas de mis opiniones.   "Queens gambit" es buena, casi diría que muy buena. Es lo que muchos ajedrecísticas llevábamos esperando desde hace tiempo, desde "En busca de Bobby Fischer". Y como aquella película, y como todo lo bueno que usa el ajedrez, es bueno, precisamente, porque el tema central no es el ajedrez.  "En busca de Bobby Fischer" (tanto el libro como la pe...

Eso que tú me das....

El cine ha muerto ¡Viva el cine! La pandemia está cambiando muchas cosas. Y a las salas de cine les quedaba poco resuello. Antes, íbamos a los Babel dos veces cada tres semanas, ahora tenemos HBO, Prime Video y Filmin en casa. Y ya le estoy pidiendo a mi cuñado una cuenta de Netflix. Sofá, series y multinacionales proveyendo todo lo que necesitáis, humanos de clase media-alta. Pero no solo son las salas de cine las que cerrarán o se reinventarán, sino el concepto mismo de película. Las películas tradicionales han vivido un amortajamiento de 15 ó 20 años, que se está completando ahora. Las series se quedarán con lo bueno de las pelis de toda la vida y lo masticarán y lo regurgitarán para el Panem et Circensis de la distopía a la que vamos a toda velocidad. Lo último que vimos en una sala, la de los cines del Aqua, fue "Eso que tú me das". Es la entrevista que el gran Jordi Évole le hizo a un moribundo Pau Donés. La vida y la muerte, siempre juntas, en el año de la muerte, 202...

Noche de tahúres.

Distinguiréis a los ludópatas porque están convencidos de que tienen un método para ganar. Ven a los demás como estúpidos que, teniendo la fortuna a mano, no quieren cogerla o no quieren prestarles dinero para aplicar su método que les sacará de la mala racha. Pobres iluminados. Felices para siempre en su alucinación matemática. Marionetas febriles y desnudas. Había visto esta novelita de 1994 en las estanterías de Merche y no había encontrado el momento para leerla hasta ahora. Y la he disfrutado mucho. Raúl del Pozo (escritor, periodista, columnista) debutó como novelista con ella. Del Pozo sabe usar el lenguaje. Supongo que pertenece a una generación que sabía elegir las palabras, contar cosas, guardar la ropa y sobrevivir. La novelita juega con la jerga de los burlangas, los tahúres, los estafadores que viven de los ludópatas y son ludópatas a su vez. Vemos viejos policías que aún huelen al moho de la dictadura, vemos gente que se arrastra por una última moneda que malgastar, vemos...

Dark waters.

Todo el mundo sabe que el sistema judicial español es una mierda. Quizá decir esto es un delito, como cuando era delito decir que el campechano era un corrupto.  En la cúspide del sistema judicial , magistrados que deben favores a los políticos. Y políticos que están más atentos a los procesos de corrupción que les afectarán y al lawfare que a la modernización del sistema (véase como bloquea el PP la renovación del CGPJ). Aunque, ¿para qué van a modernizarlo? Muchos jueces siguen muy cómodos con los procedimientos y los horarios laborales de la edad media, cuando no había ordenadores, ni capital transnacional, ni millones de datos sobre cada uno de nosotros almacenados en la nube, ni se sabía lo que era un virus.   Pero en la justicia del día a día, quizá la cosa sea peor: procuradores que nadie sabe para qué sirven, abogados cuyo trabajo principal es ir y venir con papeles, muchos papeles, como si Berners-Lee no hubiera programado el HTML hace 30 años, jueces que han de ...