Ir al contenido principal

The visitor. (McCarthy, 2007)


Bastantes medios norteamericanos la han calificado como "la mejor película del año". Y no van muy desencaminados. Se trata de una gran película que juega en dos planos. Por un lado, es una historia de personajes complejos y sutiles (es decir, muy reales). Por otro, es una película con contenido, con mensaje (es decir, de las que nos proporcionan coartadas en nuestra vida acomodada y facilona).
La historia toma como punto de partida a un profesor universitario viudo y aburrido (Jenkins) que se limita a dar sus clases (el menor número posible) y a beber vino. Como experto en las dos materias, os aseguro que el personaje está bien conseguido. No hay nada en la vida que le motive. Intenta llenar sus días aprendiendo a tocar el piano. Su rutina sin sentido cambia cuando le envían a Nueva York a una conferencia (curiosamente, sobre "Economía del desarrollo"). Vuelve al piso que tenía allí. Y se encuentra a los otros personajes, que son la Nueva York multicultural, la de los problemas reales, la de la vida, la de la supervivencia.
Lo veremos transformarse y lo veremos volver a vivir. Pero también veremos las historias angustiosas de los sin papeles, de los refugiados políticos. La administración Bush y la suspensión de las garantías legales funciona a toda máquina. Y el mérito de la película es que consigue transmitir lo inhumano del sistema sin grandes aspavientos, sin altavoces. Y para acabar de mejorar la peli, de pronto aparece la maravillosa Hiam Abbas y su rotunda belleza, de la que ya hemos hablado aquí en otras ocasiones. Es su primera peli en inglés.
Volvimos a casa un poco confundidos, un poco insatisfechos. La película había removido algo en nosotros. El sábado por la noche refrescaba.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La bola negra

Sangre. Mucha sangre. Para atrapar al espectador desde el principio, la peli comienza con escenas muy violentas. La aviación fascista italiana masacra un pequeño pueblo español. Ya se sabe que los fascistas eran muy buenos matando gente desarmada. Los fascistas italianos masacrando a los abisinios o a los campesinos españoles, por ejemplo. Sin embargo, cuando los que tenían enfrente iban mínimamente armados, los fascistas eran más bien cagones. Los fascistas italianos ya no fueron tan valientes frente a los griegos en octubre de 1940 o frente a los británicos en El Alamein en 1942. Y volviendo a casa, frente las tres divisiones del ejército popular de la República en Guadalajara en marzo de 1937 (es que los españoles llevaban fusiles, los muy cabrones). Dicen los arriacenses viejos que todavía se ve pasar a algún italiano corriendo, cubierto de barro.  " Otra película sobre la guerra civil ", pensarán ustedes. Pues no. Y la peli nos lo advierte en seguida: vemos a uno de...

El año del eclipse.

Fue el verano del primer eclipse. Quizá no recordéis las mismas cosas que yo. Pero sí que os acordaréis de que casi todo lo visteis en televisión. En vacaciones se suele ver más tele. Hasta los chavales aparcan un poco los móviles y las redes sociales y entre siesta y siesta miran la vieja, solemne, mediana pantalla. Hacía mucho calor en todas partes y era mejor estar en casa en las horas centrales del día, cuando los informativos. Y por la noche, como se cenaba tarde, la gente también veía las noticias. Incluso los sobrinos, mientras esperaban que Merche les hiciera los bocatas para irse a cenar por ahí, a la fresca. Fue dos días después de la invasión de Ceuta, el primero o segundo de agosto. Marruecos había empujado a ochenta mil desgraciados a cruzar la frontera, unos por el espigón, otros nadando. Fue como lo de la marcha verde pero sin camiseta y con flotadores. Murieron unas ciento cincuenta personas, ahogadas. Mala muerte. Ahogarse viendo la costa. Entonces, Pedro Sánchez salió...

Gladiator

Parece que esta primavera toca Ridley Scott. El domingo vimos en el canal temático Calle 13 "Gladiator" (pronúnciese en latín, no en norteamericano). Siempre me ha parecido una peli casi perfecta en lo técnico. Casi todo está bien hecho: Crowe y Phoenix son creíbles, la historia no falla, y uno puede sentir la luz cegadora del Coliseo y las frías sombras del interior del Palacio. Sin embargo, sigo sin verla como una obra de arte. Supongo que no puedo evitar compararla con "Espartaco", cuyos combates no son tan espectaculares y cuyo argumento es menos sofisticado; pero sigue siendo el mejor peplum de la historia. Hasta cierto punto, "Gladiator" incluso es presentable en lo que se refiere a contextualización histórica. El malo, el emperador Marco Aurelio Cómodo Antonino, hijo y sucesor de Marco Aurelio, existió realmente y, al parecer, fue bastante nefasto (Gibbon lo considera el inicio de la decadencia del Imperio de Occidente). Como al tipo le gustaba baja...