Ir al contenido principal

La Mar de Músicas-1.

En un texto de Galeano se habla de las tres ciudades: la abuela, la madre y la hija: Carthago, Cartagena y Cartagena de Indias, enlazadas en la historia, cada una en un lado de su mar. El viaje eterno hacia Levante. El viaje de la lengua española, que aquí sonaba a piedras y a madera vieja, y en América se hizo música grande, hermosa y universal como una mulata.

Nos hemos venido a la Cartagena de España, al festival "La mar de músicas", que precisamente se dedica a Latinoamérica. Hay cine, debates y sobre todo, conciertos. Ya sabéis que la música no es mi principal afición. Mis conocimientos son aún más limitados que mis gustos.  Pero el verano es lo que tiene...

La primera actuación a la que asistimos fue la del grupo "Aterciopelados", es decir, Andrea Echeverri. Yo no los conocía; pero parece ser que son de lo mejor de Colombia desde hace muchos años. Hacen una mezcla de rock-punk y ritmos tradicionales colombianos. Letras dignas y música sugerente. Nos gustó mucho. Me gustó mucho. Supongo que escuchar el que pasa por ser el español "central" ayudaba. Había estrellas en la noche del auditorio. Buenismo. Feminismo. Cerveza fresca. Olor a hierba de la risa. Tranquilidades.

A mitad del concierto, se lucieron con un himno-ritmo-lema para el continente que me pareció poderosísimo: "Re".

La segunda actuación fue la de "Estricnina", el dúo recientemente formado por los andaluces Canijo de Jerez y Juanito Makandé. Nos gustó menos. Y eso que la música sonaba bien. Pero todo era " te echo de menos y voy fumao con mis chanclas". Otro dialecto del español: el andaluz occidental, tan distinto, tan lejano.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Die Wannseekonferenz

Como todos los escribas,  a lo largo de mi vida profesional,  he pasado largas horas en reuniones. La mayor parte de ellas, horas perdidas. Como institución secular, nos gestionamos a nosotros mismos y establecemos directrices que se implementarán a través de un sistema documental que permita al mismo tiempo, la flexibilidad y la transparencia de nuestros procesos tácticos. Al fin y al cabo estamos comprometidos con la gobernanza. ¿García, usted es de ciencias, alguna sugerencia? Palabras, palabras, ocultando la realidad, evaporando el ingenio. Instituciones empalabradas, comités empalabrados, mentes empalabradas y romas. Un breve brillo de atención cuando se aprueba el presupuesto. Es decir, los huesos que nos echan los amos. Y luego, el flujo rutinario del tiempo que se pierde para siempre. De vez en cuando, una artimaña inteligente para desviar la atención, una gambeta argentina en el orden del día, y siempre, la búsqueda de motivos racionales para ocultar las razones que ...

Adiós a Huesca y provincia, a Zaragoza y Teruel.

Fue hace muchos años. Era un pueblo del sur de Aragón, de madrugada. Un pueblo de la "Sierra Callada" , como él la llamaba. Éramos adolescentes que empezábamos a salir de fiesta. Eran las verbenas del verano, el alcohol. Recuerdo, como si fuera ahora mismo, a dos amigos de la cuadrilla, subidos en una mesa. Cantaban la Albada. La Albada lenta y poderosa , la Albada triste y guerrera " Y esta es la albada del viento, la albada del que se fue, que quiso volver un día; pero eso no pudo ser ". Marcaban solemnemente los versos, con fuertes golpes en la mesa. Resonaba el bar. El mundo resonaba, como cuando rompen la hora en Calanda, como cuando vienen las tronadas fuertes en las montañas, " la luz golpeando la luz ". La Albada , el Canto a la Libertad , la Sanjuanada , ... y tantas otras. Himnos para una tierra de ausencias, versos para un país de silencios largos. Las llamaban " canciones de autor " aunque, curiosamente, se convirtieron en canciones d...

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...