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Chernobyl

Ya me lo dijo mi primo hace mucho tiempo: lo bueno está en las series. Y en el largo viaje de avión del 10 de noviembre, disfruté todos los capítulos de esta obra maestra. 

La serie trata el accidente y sus consecuencias con una austeridad y una puntería que impresiona. Se basa, en parte, en los testimonios recogidos en el libro "Voces de Chernóbil" de la premio Nóbel Svetlana Aleksiévich. Los fallos de diseño, la estupidez de los responsables directos y la mala suerte se aliaron para crear algo que "nunca había ocurrido en la faz de la tierra". El monstruo que desataron asoló una inmensa región entre Bielorusia, Rusia y Ucrania, exigió heroicidades inmensas y quizá, acabó desestabilizando a aquel muerto andante que era la Unión Soviética de los 80. Yo no dormí ni un momento en ese largo viaje. Y no puedo olvidar el capítulo "The happiness of all Mankind", cuando van exterminando a los perros que quedaron en la zona de exclusión.

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