Ir al contenido principal

Rambo (First blood, 1982)

La España de la Restauración hizo un intento agónico de reconstruir el imperio colonial. La famosa conferencia de Berlín de 1885 le adjudicó Río de Oro y a principios del XX, se repartió el sultanato de Marruecos con Francia. Como España era el primo tonto, le tocó la peor parte del cadáver. Por supuesto, los países importantes se aseguraron de que Tánger no quedara ni en manos de franceses ni de españoles. La aventura africana fue un desastre: una sangría tanto en vidas humanas como en dinero. Claro, las vidas las ponían las clases bajas. Los ricos se podían librar de ir a ser degollados por los "bereberes salvajes", simplemente pagando, mientras hablaban del honor de la patria. Las pérdidas económicas siempre fueron públicas. Los beneficios ya los privatizaron en su momento empresarios astutos. O peor todavía, oficiales que, directamente, le vendían armas al enemigo.  Pero lo peor de todo aquello fue que, dentro del ejército español, apareció una importante casta "africanista", empapada de sangre, sedienta de sangre. Desalmados con los nativos y con sus propias tropas, incluso para los estándares de la época. Millán Astray, el mutilado, le puso cara, mejor dicho, media cara, al corazón de las tinieblas español. El otro día paseaban por las calles de Madrid, algunas de las unidades que él fundó. Mientras, unos funcionarios jubilados con casita en Segovia y acciones de Telefónica, abucheaban al presidente del gobierno de España, para que no se pierdan las tradiciones. Y después nos vamos a cenar al Lucio, a hablar del honor de la patria.

Siempre me ha parecido interesante la idea que leí en un libro de Pagden, "lo que se hace en las colonias quizá se haga también en la metrópoli". Hay algo de karma histórico en todo eso. Lo cierto es que en el 36, el pueblo español iba a sufrir las mismas canalladas que habían sufrido los rifeños a manos de las tropas coloniales. Y no solo eso, la guerra trajo la anomalía histórica de que un país europeo fuera gobernado como una kabila durante cuarenta años por un grupo de generalotes venidos de África.

La otra noche, vi "Rambo-acorralado" (1982), la primera de la saga. Y como otras veces, sentí que no estaba ante una película demasiado mala. Stallone, ese señor con parálisis facial que empezó haciendo porno, ya tenía fama por "Rocky" y pudo cogerse el papel de protagonista en la adaptación de una novela de David Morrell. La crítica le alabó por suavizar el papel del superhombre asesino que ha vuelto tonto de Vietnam. Así que Stallone se vino arriba y ha hecho otras cuatro más en los últimos treinta años. La única que tiene algo de interés (político) es Rambo III (1988), en la que se ve al boina verde dándole armas y enseñandole a usarlas a Osama bin Laden. Casi nunca la reponen. 

La derrota en Vietnam cambió la imagen que los Estados Unidos tenían de sí mismos. Por supuesto, a lo largo del siglo XX, muchos veteranos habían vuelto de las numerosas invasiones allende los mares con las manitas manchadas de sangre. Hasta entonces, el "destino manifiesto" lo justificaba todo. Pero cuando empezaron a volver los tarados de Vietnam a darles collejas a los policías de pueblo, como hace Rambo, se dieron cuenta de que "lo que se hace en las colonias quizá se haga también en la metrópoli"




Comentarios

Entradas populares de este blog

La bola negra

Sangre. Mucha sangre. Para atrapar al espectador desde el principio, la peli comienza con escenas muy violentas. La aviación fascista italiana masacra un pequeño pueblo español. Ya se sabe que los fascistas eran muy buenos matando gente desarmada. Los fascistas italianos masacrando a los abisinios o a los campesinos españoles, por ejemplo. Sin embargo, cuando los que tenían enfrente iban mínimamente armados, los fascistas eran más bien cagones. Los fascistas italianos ya no fueron tan valientes frente a los griegos en octubre de 1940 o frente a los británicos en El Alamein en 1942. Y volviendo a casa, frente las tres divisiones del ejército popular de la República en Guadalajara en marzo de 1937 (es que los españoles llevaban fusiles, los muy cabrones). Dicen los arriacenses viejos que todavía se ve pasar a algún italiano corriendo, cubierto de barro.  " Otra película sobre la guerra civil ", pensarán ustedes. Pues no. Y la peli nos lo advierte en seguida: vemos a uno de...

El buen italiano (Comandante)

Zasca en toda la boca. Después de mis comentarios en la entrada anterior sobre lo cobardes que eran los fascistas y en particular, los fascistas italianos, el algoritmo me recomendó esta peli de 2023 sobre fascistas italianos valientes. Es que había submarinos. Ya saben que veo un submarino y se me caen las bragas. Para que Mussolini pudiera reconstruir el imperio romano, era necesario que la armada italiana (la Regia Marina ) superara a Francia y a los británicos en el Mediterráneo. Así que la pobre Italia fascista dedicó recursos masivos en los años 20 y 30 a la construcción de una armada poderosa. A pesar de que llegó a ser la quinta del mundo por tonelaje y de que muchos de sus barcos eran magníficos ejemplos de ingeniería naval, los británicos vencieron claramente a los italianos. Como tantas otras cosas en el país de Mussolini, bajo una apariencia espectacular, se escondían graves fallos estratégicos. Como, por ejemplo, la falta de radares o de portaviones. Además, Malta siguió e...

Tres versiones de Judas (1).

Este fue uno de los cuentos de Borges que más me impresionó. Lo leí en el libro "Ficciones" cuando tenía catorce o quince y quedé deslumbrado por la inteligencia desatada del argentino, tan deslumbrado como un pobre conejo ante las luces del coche nocturno que lo aplastará. Les hago un resumen rápido: un teólogo alemán ensalza la figura de Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a Cristo y a su pequeña secta. La traición no solamente fue necesaria para la salvación de la humanidad, sino que, realmente, era el sacrificio extremo al que Judas, consciente de lo que hacía, tuvo que someterse. Para que se completara la profecía, Judas tuvo que asumir la condenación eterna. El teólogo lleva al extremo sus razonamientos: " Dios se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Riurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue J...