Ir al contenido principal

Argentina, 1985

El Atlántico, ese desierto azul que los portugueses y los castellanos aprendieron a navegar hace 500 años, "aquella oscura gente, que forzó las murallas del Oriente" escribió Borges. He vuelto a cruzarlo. Quizá ha sido lo más interesante que he hecho en el 2023. En el largo vuelo de regreso desde La Española, cuando ya llevábamos más de 4 horas de vuelo, decidí ponerme esta peli. Tenía la esperanza de dormirme. Pero una vez más, el mochuelo insomne que hay en mí, abrió mucho los ojos. Películas sobre la historia, que la cuentan y la recuentan. Y si además, salen jueces, fiscales y abogados, ya no se puede pedir más.

Cuando Argentina retomó formalmente la democracia en 1983, el recién elegido presidente Alfonsín decidió que había que juzgar a los que habían dirigido las Juntas Militares de la dictadura (1976-1983) y la orgía de sangre que trajeron. Nótese la diferencia con España (Europa). En Argentina, se consiguió sustraer el asunto de la "justicia militar" y llevarlo a la justicia civil. El fiscal acusador fue Strassera, que, en 1985, acabó consiguiendo una sentencia demoledora. Los Videla, Massera y compañía fueron considerados culpables de todas las atrocidades cometidas contra el pueblo argentino. Aunque hubo discrepancias acerca del monto de las penas y muchos indultos posteriores, fue uno de esos momentos históricos en los que la humanidad da dos pasos adelante. Parece que ahora, en ese mismo país, Argentina, van a dar un salto grande hacia detrás.

La peli, centrada en la figura de Strassera (Darín) recrea la preparación y la celebración del juicio a los milicos. La fiscalía basó su acusación en el trabajo de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. El tema clave era demostrar que los crímenes no eran acciones de incontrolados, sino que formaban parte de un plan terrorista de eliminación física de los disidentes. Y que ese plan solo había podido ser ejecutado siguiendo órdenes de los altos mandos. El mérito de Strassera, de Moreno Ocampo y de sus colaboradores fue conseguir que los testigos tuvieran el inmenso coraje de rememorar y contar al tribunal las infamias terribles que habían sufrido. Por supuesto, solo una parte de los casos fue llevada al estrado; pero los testimonios fueron tan impresionantes que nadie pudo sentirse ajeno al descenso a los infiernos al que los militares habían llevado a Argentina. Incluso un hombre tan rancio como Borges, el del primer párrafo, reconoció el mal absoluto que había reinado en su pobre país. Torturas inventadas por el peor de los psicópatas (o por los hombres de Kissinger, en paz descanse), humillaciones sin cuento, violaciones usando roedores,  vuelos sobre el Atlántico, ese desierto azul, tirando gente, secuestro de bebés, en resumen: sádicos con uniforme pasándoselo bien. Mientras los testigos contaban esos horrores, Videla leía la biblia. Ya saben ustedes, "me encantaría fusilar a 26 millones de hijos de puta; pero la espalda me está matando".

El mérito de la peli es centrarse en esto, tocando solo de pasada otros aspectos importantes de la historia, como, por ejemplo, la discutida actuación del propio Strassera durante la dictadura o el ruido de sables generalizado. Por mor de la exactitud, la peli recrea exactamente el alegato del fiscal ante el tribunal. El original es mejor que la peli. Y eso que Darín hace todo lo que puede.

Otro día hablaremos del bonito dogma de la separación de poderes en las democracias formales. Ni el poder judicial, el legislativo y el ejecutivo han sido nunca independientes, en ningún lugar, en ningún tiempo, ni existen solo tres poderes. Strassera fue juez y fiscal tanto con los milicos como con Alfonsín. E hizo lo que le mandaron hacer.

 

 


Comentarios

Entradas populares de este blog

La bola negra

Sangre. Mucha sangre. Para atrapar al espectador desde el principio, la peli comienza con escenas muy violentas. La aviación fascista italiana masacra un pequeño pueblo español. Ya se sabe que los fascistas eran muy buenos matando gente desarmada. Los fascistas italianos masacrando a los abisinios o a los campesinos españoles, por ejemplo. Sin embargo, cuando los que tenían enfrente iban mínimamente armados, los fascistas eran más bien cagones. Los fascistas italianos ya no fueron tan valientes frente a los griegos en octubre de 1940 o frente a los británicos en El Alamein en 1942. Y volviendo a casa, frente las tres divisiones del ejército popular de la República en Guadalajara en marzo de 1937 (es que los españoles llevaban fusiles, los muy cabrones). Dicen los arriacenses viejos que todavía se ve pasar a algún italiano corriendo, cubierto de barro.  " Otra película sobre la guerra civil ", pensarán ustedes. Pues no. Y la peli nos lo advierte en seguida: vemos a uno de...

Raíces de la identidad dominicana. (Reina Rosario)

He vuelto a Santo Domingo, la capital de la República Dominicana, el hermoso país que ocupa los dos tercios orientales de la Española y que, sin preverlo, se ha convertido en mi país latinoamericano, en mi sitio del nuevo mundo. Santo Domingo fue la primera ciudad española de América, lo que es como decir, la primera ciudad americana de España. Aunque esa vieja palabra, "España" que escribo con tanto cariño, no sea la misma España que llena la boca poblada de colmillos y de venenos de esos psicópatas que andan engañando a los tontos  de las banderitas.  Viajar y leer para conocer y para conocerse mejor a uno mismo. Para saber de dónde venimos y a dónde vamos. Una de las ideas interesantes que cuenta este librito es que muchos dominicanos se comprenden mejor a sí mismos cuando emigran a los USA o a la España actual. Allí son identificados, como "negros" o "mulatos", a secas. Y se les caen de los ojos las vendas que la construcción nacional dominicana les fu...

Gladiator

Parece que esta primavera toca Ridley Scott. El domingo vimos en el canal temático Calle 13 "Gladiator" (pronúnciese en latín, no en norteamericano). Siempre me ha parecido una peli casi perfecta en lo técnico. Casi todo está bien hecho: Crowe y Phoenix son creíbles, la historia no falla, y uno puede sentir la luz cegadora del Coliseo y las frías sombras del interior del Palacio. Sin embargo, sigo sin verla como una obra de arte. Supongo que no puedo evitar compararla con "Espartaco", cuyos combates no son tan espectaculares y cuyo argumento es menos sofisticado; pero sigue siendo el mejor peplum de la historia. Hasta cierto punto, "Gladiator" incluso es presentable en lo que se refiere a contextualización histórica. El malo, el emperador Marco Aurelio Cómodo Antonino, hijo y sucesor de Marco Aurelio, existió realmente y, al parecer, fue bastante nefasto (Gibbon lo considera el inicio de la decadencia del Imperio de Occidente). Como al tipo le gustaba baja...