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Entradas

Borges. Ajedrez.

Yo tenía cierta facilidad para las matemáticas. Me gustaban los juegos. Despreciaba a los que no los entendían. El ajedrez me encandiló. Me envenenó para siempre. Leí a Borges. "Ficciones", creo que era. Me fascinó. El juego de los espejos. El infinito. La bifurcación de los senderos. La suerte de vivir en una casa donde había libros. Es decir, una adolescencia normal dentro de la gravedad. Muchos años después rememoro aquellas emociones hurañas y tímidas. No sabía que nada es gratis, que cada sendero que eliges, imposibilita, niega todos los demás. Qué distinta hubiera sido mi vida sin el ajedrez! Quizá hubiera sido un abogado mediocre, o un gran artesano, o un torpe catedrático. Y probablemente, menos feliz. He leído el breve ensayo "Medio siglo con Borges" de Vargas Llosa sobre el argentino, con avaricia, con demasiadas ganas.Ambos se complementan en mi pobre canon literario. Se me ha hecho corto. El nóbel peruano recoge las entrevistas que le hizo a J.L.B, a...

Durante la epidemia (12): Ciencia ficción y realidad: violencia, distopías y redes.

Las calles de las ciudades estadounidenses vuelven a arder. Hay una violencia fundacional, un desgarro en el alma de aquel país que se manifiesta cada cierto tiempo. Y los cómics, como el resto de la cultura pop han captado mejor que nada ese desgarro. Reseñé hace mucho tiempo " The watchmen ", el cómic clásico que me había comprado allí. Entendí que al dejar de leer cómics, me había perdido una parte importante de esa cultura. Me impresionó mucho la forma en que Alan Moore había tratado el viejo tema de “Quis custodiet ipsos custodes?” "¿Quién vigila a los vigilantes?" Es decir, el debate sobre la legimitidad de la violencia. Así que cuando vi que HBO ofrecía una serie secuela de aquellos cómics, se me hizo la boca agua. La serie transcurre en 2019 en Tulsa, Oklahoma, en el mundo alternativo nacido de la imaginación de Moore. Los Estados Unidos ganaron la guerra de Vietnam (gracias a los poderes del Dr. Manhattan) y el país asiático se ha incorporado como un e...

"El peón" (Paco Cerdá)

Ya habíamos reseñado aquí un libro anterior del periodista de La Costera. Gracias a Rafa, en el programa de Alzira Ràdio: "Negras o blancas" del 18/05/2020, tuvimos la suerte de poder conversar con Paco Cerdá sobre su último libro "El Peón". El interés del libro va más allá del ajedrez, por ello lo reseño fuera de la serie que dedico al programa. "El peón" usa la larga partida de ajedrez del Interzonal de Estocolmo (1962) entre Bobby Fischer y Arturo (Arturito) Pomar como hilo conductor de una serie de escenas biográficas. Esa técnica narrativa se ha usado muchas veces; pero Cerdá la hace fácil, sutil, legible incluso para el que no sepa nada de ajedrez. Pomar fue el niño prodigio español. El régimen lo usó como herramienta propagandística (No-Do, recepción en El Pardo, sesiones infinitas de partidas simultáneas). Era el pobre remiendo de la imagen maltrecha de un país periférico. Como tantos otros niños prodigio, se quedó en eso. Sin soporte económi...

Durante la epidemia (11): WWII

El 8 de mayo se cumplieron 75 años desde la rendición de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. En el canal RT en español, pagado por el "Oro de Moscú", vi algunas de las conmemoraciones en Rusia. Ellos pusieron la sangre, se suele decir. Pero las pelis las han hecho los gringos. En estos días extraños, iguales a sí mismos, he aprovechado HBO y me he visto "The Pacific" y "Band of Brothers", las dos miniseries de Hanks y Spielberg. Y me han gustado, aunque a veces los capítulos se hacen monótonos, oscuros, desagradables. Supongo que la vida de los soldados debe ser así. "Band of Brothers" (2001) cuenta la historia de la Compañía E, del 506º Regimiento Paracaidista, desde su entrenamiento en los USA, hasta la toma del llamado "Nido del águila" en Obersalzberg (Berchtesgaden). Es decir, la guerra en Europa. "The Pacific" (2010) cuenta la historia de varios soldados de la 1ª División de Marines. Es decir, la guerra contra Jap...

Durante la epidemia (10): "Tiempos recios"

Durante muchos años, en el dintel de la puerta del balcón, tuve colgadas dos máscaras quiché. Representan dos animales salvajes: fieros, poderosos. Las compré hace una vida en el mercado de Chichicastenango. Y las he visto en la portada de esta edición de Alfaguara, basada en un diseño de Enric Satué. En junio de 1954, los U.S.A. atacaron Guatemala con un ejército de mercenarios y derrocaron al presidente elegido democráticamente: Jacobo Arbenz. Concluía así la gigantesca campaña de acoso a la que habían sometido a la república centroamericana. El delito de Arbenz: pretender la modernización de Guatemala cobrando impuestos a la United Fruit, construyendo escuelas y carreteras públicas y repartiendo tierras ociosas a los indígenas. Contra Arbenz se coaligaron la típica colección de psicópatas y oportunistas que huelen a sangre. Del mismo modo que al león le sigue un ejército de carroñeros, a la frutera le acompañaban en el golpe varios hijos de puta, de los malos- malos: Somoza de N...