Ir al contenido principal

El secreto de sus ojos.


A mí no me apetecía ir al cine, estaba cansado. Amparo, afortunadamente, insistió. Y vimos la que quizá es la mejor peli de la temporada.
Campanella, que tiene mucho oficio, ha montado una película muy redonda basándose en una buenísima historia del novelista Sacheri.
Se desarrollan tres tramas que van atrapando al espectador magistralmente. La primera es la investigación de un crimen ocurrido hace treinta años, una investigación que crece de acuerdo a la mejor tradición de la novela negra. La segunda es una historia de amor no realizado entre los personajes que interpretan un enorme Ricardo Darín y la hermosa Soledad Villamil. Y el tercer argumento que subyace bajo los anteriores es el lento viaje al horror y a la tragedia que la sociedad argentina emprendió en los primeros sesenta.
Las tres tramas se tejen y destejen a través de un sutil juego de espejos en el que hay emoción, violencia, miradas cómplices y miradas culpables y humor, mucho humor (formidable el funcionario alcohólico interpretado por Francella).
¿Es posible la justicia? ¿Cómo se vive cuando se pierde todo? ¿Es posible empezar de cero siempre? El mal existe, ¿existe el bien? Una peli tremenda que crece a partir de los ojos y las fotos de un personaje central: la mujer violada y asesinada, que protagoniza a través de su ausencia, de su belleza rota, un viaje a través de la memoria, sea cual sea esa cosa. El que vaya a hacer ese viaje que sepa que le quedarán en la mente y también en el corazón terribles preguntas; pero también algo parecido a la esperanza.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El año del eclipse.

Fue el verano del primer eclipse. Quizá no recordéis las mismas cosas que yo. Pero sí que os acordaréis de que casi todo lo visteis en televisión. En vacaciones se suele ver más tele. Hasta los chavales aparcan un poco los móviles y las redes sociales y entre siesta y siesta miran la vieja, solemne, mediana pantalla. Hacía mucho calor en todas partes y era mejor estar en casa en las horas centrales del día, cuando los informativos. Y por la noche, como se cenaba tarde, la gente también veía las noticias. Incluso los sobrinos, mientras esperaban que Merche les hiciera los bocatas para irse a cenar por ahí, a la fresca. Fue dos días después de la invasión de Ceuta, el primero o segundo de agosto. Marruecos había empujado a ochenta mil desgraciados a cruzar la frontera, unos por el espigón, otros nadando. Fue como lo de la marcha verde pero sin camiseta y con flotadores. Murieron unas ciento cincuenta personas, ahogadas. Mala muerte. Ahogarse viendo la costa. Entonces, Pedro Sánchez salió...

La bola negra

Sangre. Mucha sangre. Para atrapar al espectador desde el principio, la peli comienza con escenas muy violentas. La aviación fascista italiana masacra un pequeño pueblo español. Ya se sabe que los fascistas eran muy buenos matando gente desarmada. Los fascistas italianos masacrando a los abisinios o a los campesinos españoles, por ejemplo. Sin embargo, cuando los que tenían enfrente iban mínimamente armados, los fascistas eran más bien cagones. Los fascistas italianos ya no fueron tan valientes frente a los griegos en octubre de 1940 o frente a los británicos en El Alamein en 1942. Y volviendo a casa, frente las tres divisiones del ejército popular de la República en Guadalajara en marzo de 1937 (es que los españoles llevaban fusiles, los muy cabrones). Dicen los arriacenses viejos que todavía se ve pasar a algún italiano corriendo, cubierto de barro.  " Otra película sobre la guerra civil ", pensarán ustedes. Pues no. Y la peli nos lo advierte en seguida: vemos a uno de...

Gladiator

Parece que esta primavera toca Ridley Scott. El domingo vimos en el canal temático Calle 13 "Gladiator" (pronúnciese en latín, no en norteamericano). Siempre me ha parecido una peli casi perfecta en lo técnico. Casi todo está bien hecho: Crowe y Phoenix son creíbles, la historia no falla, y uno puede sentir la luz cegadora del Coliseo y las frías sombras del interior del Palacio. Sin embargo, sigo sin verla como una obra de arte. Supongo que no puedo evitar compararla con "Espartaco", cuyos combates no son tan espectaculares y cuyo argumento es menos sofisticado; pero sigue siendo el mejor peplum de la historia. Hasta cierto punto, "Gladiator" incluso es presentable en lo que se refiere a contextualización histórica. El malo, el emperador Marco Aurelio Cómodo Antonino, hijo y sucesor de Marco Aurelio, existió realmente y, al parecer, fue bastante nefasto (Gibbon lo considera el inicio de la decadencia del Imperio de Occidente). Como al tipo le gustaba baja...