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Mi encuentro con Marilou (Bienvenue parmi nous)
En “El mito de Sísifo”, Camus
sintetiza lo absurdo de la existencia humana: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el
suicidio.” Bonita frase para adolescentes. En cuanto empezó la peli, esa
frase empezó a rondar por mi cabeza. Y no porque fuera tarde. Ni porque fuera
una peli francesa autocomplaciente y lenta. Ni tampoco porque el francés rápido
y entrecortado no se entendía sin subtítulos. Sino porque todas las pistas que
nos va dando la historia de ese pintor deprimido y triste conducen hacia ese
supremo acto final de libertad. “Y el
último cartucho lo guardó en el paladar”, canta el grupo aragonés Ixo Rai
en la historia de Francho Blas.
La peli tiene un buen comienzo. Pero
cuando se va a meter el tiro, aparece una linda morenita y al viejo le entra
la ilusión por vivir. Y todo se desdibuja. Demasiado predecible, y por tanto, demasiado
increíble. Es la vieja historia de la pareja improbable y del sentido de las
cosas, y de la vida que encuentra, a pesar de todo, su camino. La lucha por algo, la razón para seguir viviendo. Pero para esa
clase de historias, prefiero “The visitor”.Aunque solo sea porque el título en ejpañó era un poco más digno.
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