Este fue uno de los cuentos de Borges que más me impresionó. Lo leí en el libro "Ficciones" cuando tenía catorce o quince y quedé deslumbrado por la inteligencia desatada del argentino, tan deslumbrado como un pobre conejo ante las luces del coche nocturno que lo aplastará. Les hago un resumen rápido: un teólogo alemán ensalza la figura de Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a Cristo y a su pequeña secta. La traición no solamente fue necesaria para la salvación de la humanidad, sino que, realmente, era el sacrificio extremo al que Judas, consciente de lo que hacía, tuvo que someterse. Para que se completara la profecía, Judas tuvo que asumir la condenación eterna. El teólogo lleva al extremo sus razonamientos: " Dios se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Riurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue J...
Comentarios
Este tipo de tragedia me deja mu planchado. Pero cuando veo que es un calco de otra, me pone de muy mala leche. Tengo obsesión por ese tipo de cosas que dos segundos antes dices "mira, aún no pasaba nada". Vamos, las tragedias fácilmente evitables. Y de nuevo parece que la idea es disparar sobre el pianista, maquinista en este caso.
Cada vez que oigo que "la causa del accidente es la velocidad" siento casi dolor físico. Menos mal que no añaden el principio de la inercia...
Y a eso se une que todo esto me suena tanto....
En el fondo, es todo el modelo español de la alta velocidad lo que está en tela de juicio.