En la calle de la Mare de Déu de Vallibana , de Morella, en la fachada de la llamada Casa Rovira, se pueden ver estos azulejos que, en castellano, conmemoran uno de los muchos milagros de Sant Vicent Ferrer. Resucitar y recomponer a un niño descuartizado y guisado por su "enajenada" madre debía requerir unos extraordinarios niveles de santidad, de conocimiento de la anatomía pediátrica y de las técnicas de la deconstrucción gastronómica. Al parecer, solo faltó un dedo que la cocinera había catado durante el guiso. La iglesia dio el prodigio por cierto, junto con otros ochocientos milagros, durante la canonización que tuvo lugar algunos años después. El proceso fue especialmente rápido. El papa Calixto III, de los Borja, homenajeaba así a su compatriota y les dejaba claro a todos quién mandaba en Roma. Hoy, segundo lunes de Pascua, se celebra la festividad vicentina en el Cap i Casal y en otras doscientas localidades valencianas. La elección de Sant Vicent como santo patrón ...
Comentarios
Este tipo de tragedia me deja mu planchado. Pero cuando veo que es un calco de otra, me pone de muy mala leche. Tengo obsesión por ese tipo de cosas que dos segundos antes dices "mira, aún no pasaba nada". Vamos, las tragedias fácilmente evitables. Y de nuevo parece que la idea es disparar sobre el pianista, maquinista en este caso.
Cada vez que oigo que "la causa del accidente es la velocidad" siento casi dolor físico. Menos mal que no añaden el principio de la inercia...
Y a eso se une que todo esto me suena tanto....
En el fondo, es todo el modelo español de la alta velocidad lo que está en tela de juicio.