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Entradas

Jerusalén.

He tenido la suerte de estar en Santiago y en Roma. Pero nunca he estado en el extremo oriental de ese eje mágico alrededor del que ha girado el espíritu de Occidente durante siglos: Jerusalén. Así que, como tantos otros en el pasado, me conformo con sucedáneos. Acudimos hace unas semanas al Hemisphèric, donde echan pelis   en pantalla esférica. Son documentales brillantes, entretenidos; pero cortos y caros.  Este era una producción de la franquicia National Geographic sobre la ciudad de las tres religiones. Y para evitar sofocos, tres bonitas adolescentes, una judía, otra palestina y otra cristiana nos hablaban de su barrio jerosolimitano , entre toma aérea y toma aérea. Todo muy correcto políticamente, sin pedradas y sin gases lacrimógenos. Como si el conflicto en Palestina se pudiera arreglar obviándolo o citando a los dioses por los que tantos hombres y mujeres han muerto. Me gustó el documental. En mi memoria, estaba la ambiciosa “Historia de Jerusalén”...

Samba

Los de “Ixo Rai” usaron ese mismo nombre, “Samba”, para bautizar a un sin-papeles en Aragón en una de las canciones de su tercer disco   Supongo que a los europeos, ese nombre nos suena como exótico, africano, misterioso. Así que los directores de la celebrada “Intocable” (2011) han bautizado así al personaje interpretado por Sy, que también protagonizaba aquella. Sy es un negrazo grande con cara de bueno, que hace de negrazo grande y bueno, como ya hacía en “Intocable”.  La peli cuenta las peripecias y desgracias de un sin-papeles en París. Siempre temeroso de la expulsión, siempre buscando trabajo con documentación chunga, siempre haciendo colas ante oficinas o despachos (“no sabes la cantidad de papeles que tienen los sin-papeles”). La peli tiene su romance (con la Gainsbourg, una mujer que siempre deja una extraña sensación en los fotogramas por los que pasa), su gracia, su buenismo y su emoción.  Pero se olvida pronto. Como olvidamos pronto...

Conversaciones con mamá

Fuimos al teatro hace tres semanas. Supongo que nos llamaron la atención los nombres de los actores del estreno. Echanove ha conseguido su plaza de titular en el pequeño corral del star system ibérico y tiene su tirón y su público. Como la compañera era la Galiana, ese público era más bien mayorcito. Yo me distraía pensando que mi pensión no será como la de las repeinadas ancianitas que reían con la comedia. Ni mi futuro será el de los viejitos de buena ropa y bigote arreglado que ahora dudan entre votar a los de siempre o a ese chico catalán tan buen chico. Se trata de la adaptación de una peli argentina de Santiago Carlos Orvés, que dirigen el mismo Echanove y Jordi Galcerán. El planteamiento es resultón de tan sencillo: el hijo que va a ver a la madre viuda, para gruñir, quejarse y pedir, y acaba descubriéndola y redescubriéndola y por tanto, descubriéndose y redescubriéndose a sí mismo.  Quizá yo estaba trascendente esa noche, y no me llegaron muy adentro las...

La plaza del diamante.

A Merche se le ocurrió que fuéramos al teatro en la tarde del último domingo gris del año. Cuando supe que la protagonista de esta nueva versión teatral de la célebre novela de Rododera era Lolita, desconfié un poco. Supongo que muchos prejuicios rondaban por ahí. El traslado, siempre arduo entre lenguas hermanas, del catalán al castellano. La posibilidad de un monólogo aburrido e interminable. Y sobre todo, si no sería demasiado desafío para la hija de Lola Flores. Pues bien, Merche acertó y todos esos perjuicios se fueron a la mierda, en cuanto Lolita, sola en el escenario empezó a contarnos su vida. La vida de Natàlia, la “colometa” y de la senyora Natàlia. La historia de toda una generación de mujeres anónimas, cuya vida fue atravesada por un oscuro tren cargado de muertes y desolación. La historia de tantos silencios obligados y de tanto desamor y de tanta soledad que solo podía expresarse mediante el largo grito mudo pero ensordecedor con el que la protagonista nos hizo ...

Brasserie Romantic

Por descarte, o porque las otras ya habían empezado, o porque así lo quiso el azar, entramos a ver esta peli flamenca. Y nos gustó, como suele gustar una comida correcta en un restorán que no se pase mucho con el precio. Se trata de una comedia romanticona y con bastantes lágrimas emboscadas, que transcurre en la lluviosa   noche de San Valentín en un restaurante de esa parte de Bélgica. La historia se mueve en dos escenarios: la cocina del restaurante y las mesas del mismo, en cada una de las cuales se da una escena sobre el amor o el desamor, bien regadita con el vino, la mejor prueba de que Dios existe. Y como cruzamos muchas veces las puertas de la cocina, sacando y metiendo platos, la cosa entretiene. Hay ironía y un poquito de mensaje. Todo ello sin pasarse. Supongo que eso debe ser muy belga.  Pensé en los amigos y amigas que trabajan en hostelería y en los restaurantes que he tenido la suerte o desgracia de visitar. En el mundo del futuro ya no habrá res...