Ir al contenido principal

The guard (Mc Donagh-2011)


En la ciudad donde vivo hay tres cines. Y contrariamente a lo que uno esperaría, también ponen cine raro, es decir, cine NO norteamericano. Así que el otro día fui a ver una peli irlandesa que no sé si se habrá estrenado en España. Aunque la peli estaba bien, fue, en lo lingüístico, una mala elección. Porque una de las cosas con las que juega el argumento es con los muchos acentos del inglés: uno del FBI (D. Cheadle) que tiene que investigar en la Irlanda rural las cosas malas que hacen unos narcotraficantes que vienen de Londres. A veces, hasta le hablan en gaélico los granjeros que no entienden qué hace por allí un negro con lo lluvioso que ha salido el día. Es decir, demasiado para mi nivel.

El protagonista es un viejo policía de la Garda (la poli rural irlandesa), que se bebe todo lo que le ponen delante y que se va de putas en los días de permiso. Es decir, un policía normal y corriente. El tipo no quiere que le den mucha faena, así que lo que le gustaría es que el negro del FBI se volviera lo antes posible a casa y que le dejara en paz con sus melancolías y con sus melopeas irlandesas. Pero eso no va a poder ser y al sargento Boyle (Brendan Gleeson) le va a tocar trabajar un poco. Así que, aunque la cosa no pasará a la historia del cine, hace bastante gracia.

Comentarios

Ángel Miguel ha dicho que…
Ha muerto Félix Romeo, ya sé que no tiene nada que ver con la película que has comentado, de un infarto a los 43 años. En las letras aragonesas era un tipo muy conocido, insumiso, zaragocista, genial, nos deja huérfanos a todos los que amamos esta tierra, la buena literatura y la vida en general. Imprescindible "dibujos animados".
Anónimo ha dicho que…
Si, no lo dijeron en "The New York Times", pero me entere. Incluso creo recordar que tengo por algun sitio algunos relatos suyos, que no he leido. Cuando vuelva lo hare.

Entradas populares de este blog

Auge y caída de Reginald Perrin

En la infancia pudimos ver excelentes series británicas que nos entretuvieron y nos hicieron como somos. Recuerdo vagamente esta. Tan vagamente que ahora descubro que el título correcto era "Caída y auge de Reginald Perrin", traducción literal de " The fall and rise of Reginald Perrin ". Creo recordar que Reginald era un ejecutivo de medio pelo que pasa por una crisis. Tanto su vida familiar como su trabajo son una mierda. Recuerdo (o creo recordar) cómo se desnudaba para suicidarse en las frías aguas del océano. En toda la serie flotaba una atmósfera oscura, absurda y divertida. Las hazañas aburridas y los turbios fracasos de la clase media. La marca de la casa del humor británico.  Todo lo que sube tiene que bajar. La ruleta de la vida, esa imagen tan medieval y tan certera. Si me hubieran preguntado hace un mes por la prelación de los poderosos en nuestra querida España habría contestado sin demasiadas dudas: el número uno es Florentino, la número dos, Ana Botín,...

El ajedrecista guapo "Descifrando enigma" 1

En el programa del 4/05/2026 de "Negras o blancas" de Alzira Ràdio hablé de esta película. Siempre me ha interesado el tema, así que escribo dos reseñas aparte.  Desde el principio de los tiempos ha habido una guerra inacabable, llena de hazañas y fracasos. En esa guerra han participado los más formidables guerreros y guerreras. Y, a diferencia de otras, cada escaramuza, cada avance y cada retroceso en esa guerra ha mejorado a toda la humanidad. Me refiero a la lucha matemática entre encriptadores y desencriptadores. Posiblemente, la más famosa batalla de esa guerra fue el desencriptado de Enigma, logrado por los británicos de Bletchley Park durante la segunda guerra mundial. Los ejércitos modernos necesitaban sistemas de cifrado rápido de sus comunicaciones. Los alemanes, en el período de entreguerras, desarrollaron dos series de ingeniosas máquinas electromecánicas que permitían enviar mensajes cifrados que el receptor legítimo podía fácilmente descifrar. Se trató de la máq...

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...