Ir al contenido principal

Rebelle



El blanco es el color de la muerte en la mayor parte de las culturas humanas. Jugando con esa idea, la presencia del blanco manda en la estética de esta excelente película canadiense, emotiva y poderosa. El blanco del protagonista albino Bastien  y el blanco de los fantasmas que la protagonista Mwanza, ve entre la selva esmeralda, en medio de los combates. Fantasmas de gentes degolladas, ametralladas, abrasadas.

La peli trata de los niños soldado. Es decir, es una historia dura. Afortunadamente, el director Kim Nguyen no se ha regodeado con las escenas más violentas. Los niños combaten en las filas de un señor de la guerra que comercia con Coltán, el mineral manchado de sangre, que hace funcionar el cacharro con el que escribo esto y la tablet con la que tú lo lees.

Quizá la mayor aportación de la peli es el cambio en los modelos narrativos. En especial, el hecho de que no haya europeos (blancos). No hay occidentales que salven a los negros. Pero tampoco hay blancos malvados contra los que luchar. Por no haber, no hay ni héroes. Mejor dicho, no hay héroes masculinos. La única heroína, a su pesar, es la pequeña protagonista, una de tantos millones de jóvenes mujeres africanas, doloridas, heroicas, invisibles. Supongo que es aquello que cantaba La Polla Records: "Cuando Dios sea flaca y negra, no habrá nadie para verla".

Comentarios

Entradas populares de este blog

El olvido que seremos.

"Ya somos el olvido que seremos. El polvo elemental que nos ignora y que fue el rojo Adán y que es ahora todos los hombres y que no veremos". Del primer verso de este cuarteto de un soneto de Borges tomó el colombiano Héctor Abad Faciolince el título para la biografía de su padre, el médico Héctor Abad Gómez. Motivado por las buenas críticas, compré el libro hace ya muchos años. Y ha acabado en alguna caja, cuyo paradero ignoro, sin ser leído. Nunca nadie lo leerá. Afortunadamente, Fernando Trueba hizo esta excelente película, con guión de su hermano David y dinero colombiano. Como escribí en una entrada anterior, la vimos en dos veces en una de las muchas plataformas que pagamos. La disfrutamos mucho. El atrezzo es muy bueno y la actuación del polifacético Javier Cámara, perfecta. Así que la historia del doctor Abad no fue olvido, al menos por ahora.  John Banville escribió algo así como que estamos vivos mientras viven los que nos recuerdan. Héctor Abad Falciolince aplicó t

Itziar Ituño

Todos nos hemos enamorado de alguna profesora del instituto. Aunque aquí la palabra "amor" tenga más de deseo infantil o de curiosidad ante la vida que de pasión rotunda y madura. Y yo me enamoré de algunas Itziar que pasaron por mi adolescencia. Mujeres de rasgos hermosos, bien vestidas, con timideces mal llevadas ante clases llenitas de hormonas, con cierto pasado oscuro, quizá político, quizá canallita, que se adivinaba en algunas frases sueltas, en alguna sonrisa pícara. Cuando por primera vez vi en la pantalla a la Ituño, supe que ella era todas esas mujeres, que no envejecen nunca aunque se jubilen después de 30 años en el mismo insti y ni me recuerdan a mí ni a ninguno de los adolescentes que les escuchaban embobados. Itziar Ituño se convirtió en una superstar por su personaje de la inspectora Murillo en la serie "La casa de papel", que empezamos a reseñar aquí. ¡Qué envidia y qué manía le tengo al personaje de "El profesor" que es capaz de enamorar

El río baja sucio.

La lejana adolescencia de todos nosotros tiene un río limpio, aventuras, un enamoramiento no correspondido, días largos y borrosos, melancólicos aburrimientos y eternos paseos en bicliceta entre las limpias choperas. De eso trata este librito de David Trueba que me encontré en casa de mis cuñados en el puente de la Inmaculada Constitución.  Uno de los personajes del libro, un secundario con poca importancia en la trama me llamó la atención. Era el típico alcalde, con palillo entre los dientes, ceremonioso con los de fuera; pero astuto y malvado. España ha tenido demasiados alcaldes así, que confundían el desarrollo rural con "su" desarrollo. Han sido los alcaldes de las macrogranjas y las canteras, de los pabellones sin acabar y la ley para los enemigos, los alcaldes que exigían al gobierno obras innecesarias y que le aseguraban los votos al líder provincial, que tenía estudios y colocará al sobrino. Y lo más triste es que esos alcaldes eran de lo mejor que había en ese mundo