Ir al contenido principal

La gran belleza



Aguantó durante muchos meses en el cartel de los estrenos, así que en cuanto pudimos, acudimos a verla en los D’Or. Y valió la pena. Salí del cine con la confusa sensación de no haber visto nada serio y al mismo tiempo, haberlo visto todo. Y con cierta necesidad de volver a sentarme delante de la peli, a pesar de sus dos horas y pico.


El cine es, sobre todo, imágenes. Y esta es una peli de imágenes. No hay una historia a la que aferrarse, no hay un principio ni un fin.  Y esa colección de imágenes transmite las sensaciones de la vida del protagonista. Una vida aparentemente vacía; pero llena de matices que la excelente interpretación de Servillo consigue. Es un escritor de esos que no escriben; pero que ha aprendido a disfrutar la belleza de las cosas y de las personas y que tiene la suerte de vivir en Roma, la ciudad que es todas las ciudades. Sus noches transcurren de juerga en juerga, como en el famoso tango “Arroz blanco”: “no es vida muy trascendente; pero es la que me ha tocao”.


Asistimos a conversaciones inteligentes de gentes desocupadas, satisfechas con ellas mismas, antiguos militantes del partido que hoy escriben guiones para los realities; pero, ante el torrente visual que se nos presenta, no juzgamos, no podemos juzgar, porque al mismo tiempo percibimos la sabiduría del  protagonista, que pasea tranquilo con su copa en la mano por los palacios más bellos de Europa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...

Sant Vicent Ferrer. Morella.

En la calle de la Mare de Déu de Vallibana , de Morella, en la fachada de la llamada Casa Rovira, se pueden ver estos azulejos que, en castellano, conmemoran uno de los muchos milagros de Sant Vicent Ferrer. Resucitar y recomponer a un niño descuartizado y guisado por su "enajenada" madre debía requerir unos extraordinarios niveles de santidad, de conocimiento de la anatomía pediátrica y de las técnicas de la deconstrucción gastronómica. Al parecer, solo faltó un dedo que la cocinera había catado durante el guiso.  La iglesia dio el prodigio por cierto, junto con otros ochocientos milagros, durante la canonización que tuvo lugar algunos años después. El proceso fue especialmente rápido. El papa Calixto III, de los Borja, homenajeaba así a su compatriota y les dejaba claro a todos quién mandaba en Roma. Hoy, segundo lunes de Pascua, se celebra la festividad vicentina en el Cap i Casal y en otras doscientas localidades valencianas. La elección de Sant Vicent como santo patrón ...

Los Ases del Jiloca.

Hay una tierra donde el verde y el rojo libran una batalla encarnizada para que los miren. Esbeltas torres de ladrillo surgen del suelo, milagrosas. Mírame a mí, dicen. Fueron minaretes de las viejas mezquitas que los adustos antepasados del Pirineo convirtieron en iglesias. Los álamos, que crecen altos y fuertes desde la frescura, no se dejan vencer. Miradnos a nosotros, gritan también. Es una tierra tan hermosa que un británico se quedó sin respiración al ver un atardecer. Es un país de pueblos escondidos en los barrancos de arcilla, esperando que pase el hielo del invierno ártico y el calor del verano bereber. Siempre esperando a ver lo que mandan otros, lo que dicen otros. En una espera sin esperanza. Es una tierra de bellezas solitarias y únicas. Y es mi tierra. Como en otras nocheviejas, mi cuñado y yo, ron en mano, huimos de la tele convencional, a pesar de nuestra respetable edad. En la del 2024, le puse unos vídeos de Youtube de "Los gandules" . Y nos reímos a mandíb...