Ir al contenido principal

La ruta prohibida y otros enigmas...

Compré un libro de Javier Sierra por la prosaica razón de que el autor había nacido en Teruel. Creo recordar que era para regalárselo a mi hermano ¿Qué libro mejor que la obra de un paisano? No me acuerdo de qué novela se trataba; pero quizá fue “La cena secreta”, el best seller mundial que le ha debido apañar la vida a Sierra. Es que eso de andar rebuscando misterios entre piedras viejas no debe dar para muchas alegrías si no lo transformas en una novela chisposa que se venda bien. Y ya lleva varias de esas. Supongo que acabaré comprando y leyendo alguna.

El sábado me compré, en formato de bolsillo, este ensayo que reúne notas breves sobre algunos de los temas que luego ha novelado. Y también otros. Y me lo he acabado en tres días; y es que se hace fácil de leer y siempre logra atrapar la atención del lector (aunque este sonría de forma condescendiente). Se pueden imaginar algunos de los temas: que los viajes de Colón no fueron los primeros, que hubo civilizaciones antes de la nuestra, que en las catedrales góticas y en las obras de Leonardo hay claves secretas, etc, etc. Todo ello tratado con cierta corrección, rozando la heterodoxia; pero sin llegar a hacer afirmaciones demasiado estrafalarias.  Y es que hay que entretener al lector para vender; pero sin hacer el ridículo. 

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
"pero sin hacer el ridículo" Para eso ya está Iker Jiménez, bueno, o PRISA dándole un Ondas...

Entradas populares de este blog

Adiós a Huesca y provincia, a Zaragoza y Teruel.

Fue hace muchos años. Era un pueblo del sur de Aragón, de madrugada. Un pueblo de la "Sierra Callada" , como él la llamaba. Éramos adolescentes que empezábamos a salir de fiesta. Eran las verbenas del verano, el alcohol. Recuerdo, como si fuera ahora mismo, a dos amigos de la cuadrilla, subidos en una mesa. Cantaban la Albada. La Albada lenta y poderosa , la Albada triste y guerrera " Y esta es la albada del viento, la albada del que se fue, que quiso volver un día; pero eso no pudo ser ". Marcaban solemnemente los versos, con fuertes golpes en la mesa. Resonaba el bar. El mundo resonaba, como cuando rompen la hora en Calanda, como cuando vienen las tronadas fuertes en las montañas, " la luz golpeando la luz ". La Albada , el Canto a la Libertad , la Sanjuanada , ... y tantas otras. Himnos para una tierra de ausencias, versos para un país de silencios largos. Las llamaban " canciones de autor " aunque, curiosamente, se convirtieron en canciones d...

El nuevo mundo

Separo aquí una reseña que hice en mi sección del programa sobre ajedrez de Alzira Ràdio "Negras o blancas", del 8/06/2026. Analicé y leí la parte final de un artículo que Marta Peirano publicó en "El País" hace una semana. El artículo era para suscriptores; pero yo lo pude leer en un .pdf que me regalan de vez en cuando unos piratas. Ya hemos reseñado aquí otras cosas de Marta Peirano .  En este mundo, donde todos los que no sabemos,  andamos publicando refritos o directamente usando la IA, Marta es una mujer que sabe. Sabe de internet y sabe explicar cómo ese territorio anarko y libre se convirtió en una granja global donde un puñado de señores tecnofeudales ordeñan nuestra atención y nuestra cuenta corriente. Esos señores no saben nada, no sienten nada, solo saben comprar y vender y nos van a llevar al desastre.  En este artículo excelente, Marta Peirano, contrapone el mundo de su padre, donde el saber y el talento eran respetados por este nuevo mundo, estúpido,...

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...