Ir al contenido principal

Truman

Todos vamos a morirnos. En esa certidumbre se basa la vida. Y todo lo pensado e inventado por el hombre: los dioses, el arte, la filosofía…  no deja de ser una preparación para ese fin tremendo y sublime. Cada uno de nosotros tiene una fecha escrita en algún calendario  cubierto de polvo, bajo un montón de papeles y de libros viejos.  A algunos, la medicina les informa con cierta precisión de esa fecha. No sé si considerarlos afortunados. Supongo que depende de lo que hayan hecho en la vida, de lo que hayan aprendido.

En “Truman”, un actor bohemio, manirroto y gorrón (Darín), decide no tratarse del cáncer que le aqueja. Y su amigo formalote y cumplidor (Cámara) vuelve a Madrid, desde la emigración, para intentar convencerle de que lo siga intentando. Este planteamiento, que podría degenerar en un dramón infumable, acaba siendo una comedia suave y tierna, con el humor y la lágrima justa. Y es mérito de Cesc Gay, del que solo había  visto “Una pistola en cada mano”, que ya reseñé aquí.


El espectador sabe cómo va a acabar la cosa e incluso es capaz de predecir las conversaciones que se escucharán. Pero la peli no llega nunca a ser artificiosa ni aburrida. Obviamente, semejante pareja de protagonistas, quizá en el mejor momento de sus carreras, ayuda. El clásico hablaría de duelo de actores…

Comentarios

Entradas populares de este blog

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...

Adiós a Huesca y provincia, a Zaragoza y Teruel.

Fue hace muchos años. Era un pueblo del sur de Aragón, de madrugada. Un pueblo de la "Sierra Callada" , como él la llamaba. Éramos adolescentes que empezábamos a salir de fiesta. Eran las verbenas del verano, el alcohol. Recuerdo, como si fuera ahora mismo, a dos amigos de la cuadrilla, subidos en una mesa. Cantaban la Albada. La Albada lenta y poderosa , la Albada triste y guerrera " Y esta es la albada del viento, la albada del que se fue, que quiso volver un día; pero eso no pudo ser ". Marcaban solemnemente los versos, con fuertes golpes en la mesa. Resonaba el bar. El mundo resonaba, como cuando rompen la hora en Calanda, como cuando vienen las tronadas fuertes en las montañas, " la luz golpeando la luz ". La Albada , el Canto a la Libertad , la Sanjuanada , ... y tantas otras. Himnos para una tierra de ausencias, versos para un país de silencios largos. Las llamaban " canciones de autor " aunque, curiosamente, se convirtieron en canciones d...

El nuevo mundo

Separo aquí una reseña que hice en mi sección del programa sobre ajedrez de Alzira Ràdio "Negras o blancas", del 8/06/2026. Analicé y leí la parte final de un artículo que Marta Peirano publicó en "El País" hace una semana. El artículo era para suscriptores; pero yo lo pude leer en un .pdf que me regalan de vez en cuando unos piratas. Ya hemos reseñado aquí otras cosas de Marta Peirano .  En este mundo, donde todos los que no sabemos,  andamos publicando refritos o directamente usando la IA, Marta es una mujer que sabe. Sabe de internet y sabe explicar cómo ese territorio anarko y libre se convirtió en una granja global donde un puñado de señores tecnofeudales ordeñan nuestra atención y nuestra cuenta corriente. Esos señores no saben nada, no sienten nada, solo saben comprar y vender y nos van a llevar al desastre.  En este artículo excelente, Marta Peirano, contrapone el mundo de su padre, donde el saber y el talento eran respetados por este nuevo mundo, estúpido,...