Ir al contenido principal

Ismael Serrano en El palau de les Arts.

Fuimos a escuchar a Ismael Serrano. La sala principial del Palau estaba llenita y la gente no era tan viejuna como yo me esperaba. Más bien, niñas de entre 30 y 40, acompañadas de novios correctos, modernos y votantes de izquierdas, vaya usted a saber qué será eso.

Ismael Serrano fue capaz de quitarse de encima la caspa de dos generaciones de cantautores y barbudos y se ha ido reinventando a sí mismo muchas veces. Se van a América Latina y vuelven más ricos y más sabios. Ha escrito mucho y por ello, tiene de todo: canciones hermosas como montañas y canciones ripiosas y limitaditas. Pero siempre se ha respetado a sí mismo y el público se lo reconoce. "Hoy es siempre" se llamaba la cosa.

Yo desconfiaba; pero el concierto me gustó. Y eso que le hacen ponerse ropa demasiado ceñida y le han montado un espectáculo un poco desordenado en el que los diálogos y la reflexión sobre la propia obra no pega con el orden de las canciones. Que fusile a su dramaturgo con rosas y claveles. Encima tenían algún problema con el control del sonido y el muchachote no podía sacarle todo el partido a su vozarrón de animal en celo. Todo el rato rascándose la cintura para regular los mandos. 

Aunque había más melancolía y más caldo que política, yo no podía dejar de pensar en las grandes contradicciones a las que nos enfrentamos los que oímos a gente como el bueno de Ismael. Y no vemos soluciones. Pero oir "La llamada" (con mal sonido) me devolvió un poco de esperanza. Aunque sé que la revolución pendiente la harán los que no pueden pagarse la entrada para oir esa canción en el Palau de les Arts "Reina Sofía".

Comentarios

Entradas populares de este blog

ICE, F**K You - A Protest Song for Minneapolis

   La casa de nuestro vecino, el moro, tiene una fachada bonita, que combina bien con la nuestra. Me atrevería a decir que esa casa, la casa de mi mujer y la casa de nuestra derecha son las tres más hermosas de esta ciudad industrial y fea. Tres edificios de colores armónicos y marineros, balcones coquetos, rejas de forja. Si toda la calle fuera igual, vendrían los turistas a hacernos fotos y quizá pondríamos una tienda de souvenirs, gentrificada y hortera, en la parte de abajo. Mi mujer haría bonitas artesanías mudéjares y yo cubriría las pérdidas. El moro respetó la medianera común y apoyó la estructura de su nueva casa en cimientos propios y fuertes, en su lado, honradamente. El hombre es albañil y usó todo su oficio honesto para hacerse una casa linda para la vejez. Construyó una terraza parecida a la nuestra. Aunque la disfrutan más que nosotros, sobre todo, en el ramadán. Nosotros no nos quejamos del olor de sus guisos y ellos no se quejan del humo de nuest...

Franco y Trujillo

Ayer cayó un chaparrón agradable que refrescó las calles de Santo Domingo. El agua corre hacia el malecón. La desmesurada capital de la República Dominicana, la primera ciudad de América, siempre mira al mar. Por ese mar, llegaron los antepasados españoles y los desgraciados antepasados africanos. Por ese mar, llegan de vez en cuando los invasores estadounidenses y los huracanes.  Santo Domingo fue el principio de todo: desde allí salieron hacia tierra firme los  aventureros sedientos que conquistaron el mundo para el rey de las Españas, el primer puerto seguro, el primer fuerte a salvo de los pobres taínos que no podían entender el infierno que había venido de otro mundo, más frío y más oscuro. Santo Domingo fue la primera catedral, la primera universidad, la primera ciudad extremeña a miles de leguas de Extremadura, la primera casilla de la terrible partida de ajedrez que las potencias europeas jugaron en las Américas. A Santo Domingo, ruidosa, desordenada, sonriente, le cam...

Palmeras en la nieve

Parece una película norteamericana, de las muy taquilleras. Y por eso está haciendo mucha taquilla. Es un dramón de casi tres horas, con paisajes espectaculares, actores guapos (el Casas y la Ugarte), ambientación de lujo y mucha épica.  Cuando los críticos se quejen de que la industria patria no hace productos vendibles, les arrearán con esta peli en toda la boca.  Se basa en el best seller escrito por la alcaldesa de Benasque, Luz Gabás, que se inspiró en la historia de su familia. Y del mismo modo que el libro ha tenido ediciones en otros idiomas, la peli pronto tendrá versiones extranjeras. No me arrepiento de haberla elegido; pero la cosa, con tanta duración y tanta lágrima, me sonaba más a serie televisiva que a peli de cine. A pesar de las idas y venidas de los personajes y del final previsible, me metí en la historia y disfruté cómo debían disfrutar nuestros padres cuando vieron “Lo que el viento se llevó” o “Memorias de África”. La historia está p...