Ir al contenido principal

39 escalones


En estas semanas de abundancias cinematográficas, me refugio en los DVDs. Anoche volví a ver este clásico, que es una peli de culto para algunos (la consideran la cima de la etapa británica de Hitchcock). A mí no me pareció que la cosa fuera para tanto, aunque hay que reconocer que uno se queda atrapado desde el principio y llega a sentir, entre broma y broma, la angustia que el protagonista, Robert Donat, siente al ser perseguido por un crimen que no ha cometido, al saberse poseedor de la única y terrible verdad.

En la larga entrevista que tuvo con Truffaut y que este publicó en forma de libro ("El cine según Hitchcock"), H. explicaba el concepto de McGuffin usando como ejemplo esta peli. El McGuffin sería un truco narrativo que justifica el resto de la historia pero que en sí mismo, no tiene demasiada importancia. Importa en tanto los personajes son capaces de vivir o morir por él. En "39 escalones", el McGuffin es un asunto de espías que uno acaba olvidando en el frenesí semicómico de las persecuciones. La peli transcurre en una Escocia en blanco y negro, de arroyos vivos y noches con niebla. Inevitablemente, tenía que acordarme de aquel viaje que hice con Javi y Leo allí hace ya muchos, muchos años.

Comentarios

Ángel Miguel ha dicho que…
En una entrevista preguntaron a Hitchcock qué era un McGuffin y el respondió:
-"Una máquina para cazar leones en Nueva York"
-"No hay leones en Nueva York, señor Hitchcock"
-"Pues entonces no es un McGufin"

El mejor ejemplo del McGuffin del cine actual lo podemos encontrar en Pulp Fiction, por si la anécdota anterior y la explicación de Miguel Ángel no lo habían dejado suficientemente claro.

Entradas populares de este blog

La bola negra

Sangre. Mucha sangre. Para atrapar al espectador desde el principio, la peli comienza con escenas muy violentas. La aviación fascista italiana masacra un pequeño pueblo español. Ya se sabe que los fascistas eran muy buenos matando gente desarmada. Los fascistas italianos masacrando a los abisinios o a los campesinos españoles, por ejemplo. Sin embargo, cuando los que tenían enfrente iban mínimamente armados, los fascistas eran más bien cagones. Los fascistas italianos ya no fueron tan valientes frente a los griegos en octubre de 1940 o frente a los británicos en El Alamein en 1942. Y volviendo a casa, frente las tres divisiones del ejército popular de la República en Guadalajara en marzo de 1937 (es que los españoles llevaban fusiles, los muy cabrones). Dicen los arriacenses viejos que todavía se ve pasar a algún italiano corriendo, cubierto de barro.  " Otra película sobre la guerra civil ", pensarán ustedes. Pues no. Y la peli nos lo advierte en seguida: vemos a uno de...

El buen italiano (Comandante)

Zasca en toda la boca. Después de mis comentarios en la entrada anterior sobre lo cobardes que eran los fascistas y en particular, los fascistas italianos, el algoritmo me recomendó esta peli de 2023 sobre fascistas italianos valientes. Es que había submarinos. Ya saben que veo un submarino y se me caen las bragas. Para que Mussolini pudiera reconstruir el imperio romano, era necesario que la armada italiana (la Regia Marina ) superara a Francia y a los británicos en el Mediterráneo. Así que la pobre Italia fascista dedicó recursos masivos en los años 20 y 30 a la construcción de una armada poderosa. A pesar de que llegó a ser la quinta del mundo por tonelaje y de que muchos de sus barcos eran magníficos ejemplos de ingeniería naval, los británicos vencieron claramente a los italianos. Como tantas otras cosas en el país de Mussolini, bajo una apariencia espectacular, se escondían graves fallos estratégicos. Como, por ejemplo, la falta de radares o de portaviones. Además, Malta siguió e...

Tres versiones de Judas (1).

Este fue uno de los cuentos de Borges que más me impresionó. Lo leí en el libro "Ficciones" cuando tenía catorce o quince y quedé deslumbrado por la inteligencia desatada del argentino, tan deslumbrado como un pobre conejo ante las luces del coche nocturno que lo aplastará. Les hago un resumen rápido: un teólogo alemán ensalza la figura de Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a Cristo y a su pequeña secta. La traición no solamente fue necesaria para la salvación de la humanidad, sino que, realmente, era el sacrificio extremo al que Judas, consciente de lo que hacía, tuvo que someterse. Para que se completara la profecía, Judas tuvo que asumir la condenación eterna. El teólogo lleva al extremo sus razonamientos: " Dios se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Riurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue J...