Ir al contenido principal

Durante la epidemia (6): "Un cuento chino".

Por alguna razón, una de las escenas iniciales de la peli "Contagion" (Soderbergh, 2011), se me quedó grabada. Reseñé la peli aquí. Más que el resto de la peli, con demasidas caras guapas. En la escena, ya se apuntaba a la mutación de virus entre diferentes mamíferos como posible fuente de una pandemia. Efectivamente, el SARS covid del 2002 procedía de las civetas y el H1N1 del 2009 procedía, al parecer, de los cerdos. En "Contagion", hacen proceder al nuevo virus de los murciélagos.... "Que toda la vida es cine y los sueños, cine son..." cantaba. 

Durante este mes extraño han corrido por las redes todo tipo de bulos. Casi todos ellos relacionados con el conflicto latente entre los USA y China. "The Chinese virus" dice el payaso. Yo me quedo con la hipótesis más simple: la de la peli. Seguramente, China ha mentido acerca del verdadero número de muertos y trató de ocultar la historia durante las primeras semanas; pero después ha empezado a ganar la guerra de la propaganda. Ya veremos en las otras guerras.

Vimos en Filmin, la peli hispano-argentina "Un cuento chino" (2011) de Borensztein. A mi chica, como a todas, les gusta el Darín. En esta peli, hace de hombre solitario, honrado y testarudo. Es una película con una historia mínima; pero sorprendentemente entretenida. Mientras la veíamos, yo pensaba en lo importante que es entenderse, en la barrera que suponen los idiomas, por ejemplo, el inglés, el español o el chino. Pensé en los meses que estuve estudiando Esperanto frente al mar. Pensé en un mundo sin virus y sin guerras.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sant Vicent Ferrer. Morella.

En la calle de la Mare de Déu de Vallibana , de Morella, en la fachada de la llamada Casa Rovira, se pueden ver estos azulejos que, en castellano, conmemoran uno de los muchos milagros de Sant Vicent Ferrer. Resucitar y recomponer a un niño descuartizado y guisado por su "enajenada" madre debía requerir unos extraordinarios niveles de santidad, de conocimiento de la anatomía pediátrica y de las técnicas de la deconstrucción gastronómica. Al parecer, solo faltó un dedo que la cocinera había catado durante el guiso.  La iglesia dio el prodigio por cierto, junto con otros ochocientos milagros, durante la canonización que tuvo lugar algunos años después. El proceso fue especialmente rápido. El papa Calixto III, de los Borja, homenajeaba así a su compatriota y les dejaba claro a todos quién mandaba en Roma. Hoy, segundo lunes de Pascua, se celebra la festividad vicentina en el Cap i Casal y en otras doscientas localidades valencianas. La elección de Sant Vicent como santo patrón ...

La falla King-Kong (1)

Hemos sobrevivido a otras fallas. Y ya van unas cuantas. Como el resto de  los dos millones de habitantes de Valencia y su zona de influencia, disfrutamos, padecemos, odiamos y vivimos, año tras año, la fiesta de la ciudad. Las fallas forman parte de ese circuito eterno e imaginario de celebraciones ruidosas y telúricas de las que, según creen los extranjeros, siempre estamos gozando los españoles: los carnavales, las hogueras, la semana santa, san Fermín, las innumerables fiestas de los pueblos, la tomatina y la virgen del Pilar. En "Astérix en Hispania" los dos galos atraviesan la península de fiesta en fiesta, asombrados, condescendientes, felices, rodeados de íberos borrachos y de oscuros sacerdotes solemnes. No se puede negar que las fallas impresionan al que las ve por primera vez. Los monumentos, destinados al fuego, aparecen, coloridos y mágicos en cada esquina, el ruido continuo de los petardos atonta y todas las calles huelen a pólvora, al aceite requemado de las bu...

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...