Ir al contenido principal

Lo que oculta la iglesia.


Como mi hermano es un ateazo, por las estanterías de casa anda una linda colección de libros que van desde el anticlericalismo panfletario hasta el análisis científico de las religiones teístas. Hace unos cuantos siglos, esos libros y sus lectores hubieran acabado en la hoguera. Eso, en la lejana Europa, porque aquí no hace tanto que el dogma se defendía en los paredones.
De esos libros reseñaré hoy "Lo que oculta la iglesia", de Fernando de Orbaneja. Quizá lo que mas me llamó la atención de ese libro es que el autor es Doctor Ingeniero Industrial. Es decir, razonamientos incontestables y mucha lógica; pero poco estilo. El título, obviamente, es para vender más, porque el libro pretende ser "solamente" un análisis de las multiples contradicciones internas como sistema de creencias del cristianismo en general y del catolicismo en particular.
El cristianismo, fundado por Pablo de Tarso, es una mezcla de tradiciones judías y cultura helenística que se superpuso sobre la religión oficial romana y las religiones paganas a lo largo y ancho del imperio. El resultante fue un complejo sistema politeista, lleno de absurdos e incongruencias, que se fueron solventando (o agravando) a lo largo de los siglos. Urbaneja identifica esos absurdos a la luz de una mínima lógica contemporánea. Pero uno acaba diciendo ¿y qué importa? Si precisamente, ese el fundamento de la religión (de cualquiera de las grandes religiones teístas): obligar al creyente a creer lo increible y obligarle a que renuncie a su propia certidumbre para aceptar lo que llaman "fe". Es decir, el viejo lema de las grandes mentiras: cuanto más grandes, más poderosas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Auge y caída de Reginald Perrin

En la infancia pudimos ver excelentes series británicas que nos entretuvieron y nos hicieron como somos. Recuerdo vagamente esta. Tan vagamente que ahora descubro que el título correcto era "Caída y auge de Reginald Perrin", traducción literal de " The fall and rise of Reginald Perrin ". Creo recordar que Reginald era un ejecutivo de medio pelo que pasa por una crisis. Tanto su vida familiar como su trabajo son una mierda. Recuerdo (o creo recordar) cómo se desnudaba para suicidarse en las frías aguas del océano. En toda la serie flotaba una atmósfera oscura, absurda y divertida. Las hazañas aburridas y los turbios fracasos de la clase media. La marca de la casa del humor británico.  Todo lo que sube tiene que bajar. La ruleta de la vida, esa imagen tan medieval y tan certera. Si me hubieran preguntado hace un mes por la prelación de los poderosos en nuestra querida España habría contestado sin demasiadas dudas: el número uno es Florentino, la número dos, Ana Botín,...

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...

El ajedrecista guapo "Descifrando enigma" 1

En el programa del 4/05/2026 de "Negras o blancas" de Alzira Ràdio hablé de esta película. Siempre me ha interesado el tema, así que escribo dos reseñas aparte.  Desde el principio de los tiempos ha habido una guerra inacabable, llena de hazañas y fracasos. En esa guerra han participado los más formidables guerreros y guerreras. Y, a diferencia de otras, cada escaramuza, cada avance y cada retroceso en esa guerra ha mejorado a toda la humanidad. Me refiero a la lucha matemática entre encriptadores y desencriptadores. Posiblemente, la más famosa batalla de esa guerra fue el desencriptado de Enigma, logrado por los británicos de Bletchley Park durante la segunda guerra mundial. Los ejércitos modernos necesitaban sistemas de cifrado rápido de sus comunicaciones. Los alemanes, en el período de entreguerras, desarrollaron dos series de ingeniosas máquinas electromecánicas que permitían enviar mensajes cifrados que el receptor legítimo podía fácilmente descifrar. Se trató de la máq...